La base está en casa

Matias y Tomás Sirochinsky (PN)

Matias y Tomás Sirochinsky (PN)

Nuestro ciclo de entrevistas “Basquet en la Sangre” nos lleva a la casa de los hermanos Sirochinsky. Un apellido sinónimo de base y básquet marplatense.

Dos bases. Dos integrantes de una familia que también está compuesta por papá Daniel, mamá Claudia y Agustina, la mayor de los tres hermanos. Una familia del básquet y por el básquet unida.

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Enfrentados en 2015

Tomás y Matias Sirochinsky son los protagonistas de esta nueva entrega de “Básquet en la Sangre”. Tomas (el menor) hoy es Entrenador de los Cadetes y Juveniles de Peñarol y hasta el año pasado fue el base de la Primera local de su Club. Mientras que Matias es el base de Teléfonos, hoy descendido a la Zona B, justamente a manos del equipo de su hermano a fines de 2015.

Ambos compartieron inferiores en Unión primero y en Peñarol después, pero así dicen que empezó su historia con el básquet…

“A los 8 o 9 años míos y 7 de Tomas arrancamos en Unión por cercanía. Siempre fuimos hinchas de Peñarol, pero no daban los horarios y la distancia, aparte un amigo mío del colegio ya iba ahí, asi que empezamos”, empieza Matias.

“Yo me acuerdo que en el Colegio jugábamos al fútbol. Se armaban torneos en APAND y se escuchaban gritos como “cagalo a patadas”, “matalo”, o cosas por el estilo y mi vieja se escandalizó y encaró para el lado del básquet que es un poco más tranquilo en ese sentido. Obviamente yo fui también atrás de mi hermano aunque era más chico y no había para mi categoría, era la época del quincho todavía”, recuerda Tomás.

EL CAMBIO

Unión fue el lugar donde se encontraron con el deporte. Fue su casa durante casi 10 años y donde forjaron la mayoría de sus amistades. También se dieron el gusto de salir campeones y de llegar a distintas Selecciones. Pero un día llegó el momento de una decisión, el cambio de Club…

Matias fue el que generó ese cambio. Se destacaba en su categoría y Peñarol puso los ojos en él: “En Unión estuvimos hasta Cadetes 2do año mio y 1ero de Tomas. La verdad que tuvimos siempre equipos competitivos, éramos protagonistas. Peñarol habló un par de veces con mi viejo para que yo vaya, después fuimos un verano a hacer uno de los Campus, ahí sentimos que era otra cosa, era algo nuevo y que Unión no estaba a ese nivel de competencia. En realidad ya me iba a cambiar el año anterior pero me arrepentí a último momento y me quedé un año mas en Unión”

Y Tomi fue en el combo de la historia… “Yo nunca tuve la idea de cambiarme, estaba muy cómodo y como dice Mati éramos protagonistas y competitivos, más en mi camada que conseguimos dos títulos en Preinfantiles y el primero en Infantiles. Fuimos los famosos tricampeones del básquet local (risas). Pero jugué el primer año de Cadetes con muchos amigos que hoy día todavía lo somos como Alejo Sánchez por ejemplo. Justo él se fue a Madryn porque el Huevo se fue a dirigir allá y además quedé medio relegado en el juego ya que me tocó jugar en los C, entonces cuando Mati decidió irse, yo me fui con él. Fui de yapa casi, como en famoso combo de los profesionales. Marcelino Sangrilli era el DT de Cadetes que me conocía también de una Selección entonces me llamó”.

Interrumpe con su clásico humor el mayor: “Lo que pasa es que yo puse la condición para pasarme de que si no lo llamaban a él, no iba. Se rindieron ante el pedido, esa es la verdad”.

Pero Tomas se pone serio de vuelta y recuerda: “Cerraba por todos lados el cambio de Club porque además somos hinchas de Peñarol. Si bien no estaba la idea en un principio del cambio, las ganas de jugar en Peñarol siempre estuvieron. A Matias lo fueron a buscar encima, era un elogio, él la rompía toda, hacía de a 40 puntos hasta a los más grandes. Le jugaba al Peñarol de Nico Lauria o al Quilmes del Faca Piñero y no lo podían parar. Lo que pasa que después se transformó en un perro, jaja!”

El 13 y el 4. Compartiendo equipo en Unión (archivo fliar)

El 13 y el 4. Compartiendo equipo en Unión (archivo fliar)

LA COMPETENCIA

El protagonismo y las competencias que los tuvieron en cancha son también buenos recuerdos…

“Nos destacábamos en el ámbito local. Hasta ahí estábamos muy bien”, analiza con cautela el menor su época como jugador.

Matias asiente pero agrega que fuera de Mar del Plata no se hacían malos papeles, sino todo lo contrario: “El gran recuerdo competitivo que tengo es obviamente la Liga Junior que nos tuvo como Subcampeones con Nico Lauria como figura. Ese fue un año tremendo. Y en Unión tuvimos también una Junior muy buena con Varas, Magnin, Brun, Pachioni que jugamos contra Quilmes que tenía al Lobito Fernández, Martin Cequeira, Safar, Pancho y Faca Piñero, Galera, un equipazo. Jugamos una Serie tremenda que terminamos perdiendo pero con un equipo más humilde lo tuvimos muy parejo”

Tomi, por su parte, tiene bien presente su época de U13 y U15: “De chicos tuvimos esa camada que te contamos que les ganábamos a todos en Mar del Plata. Si me acuerdo mucho que tuve la suerte de ganar un Provincial de Selecciones U15 porque la final fue con Bahía en La Plata, éramos candidatos por el equipo que teníamos pero ellos eran los campeones del año anterior. Al entretiempo perdíamos por 20 y la gente se empezó a ir pensando que estaba liquidado. Yo no entré hasta el último cuarto, y empezamos a remontarlo en el tercero que lo terminamos abajo por 10 y ahí Marcelino me manda a la cancha y ganamos gracias a mi (risas). Pero siempre nos acordamos que estábamos en el Hotel festejando y un señor se nos acerca a preguntar como habíamos salido y no podía creer que hubiésemos ganado porque se había ido a la mitad del partido porque estaba liquidado. Se perdió un partidazo”

YO JUGUÉ CON…

Hoy Mar del Plata disfruta de una cantidad de jugadores profesionales en Liga Nacional y fuera del país que antes no tenía. Muchos son producto de los años de formativas de los cuales formaron parte ellos. Con muchos jugaron en contra, con otros compartieron equipo, pero con uno en particular otras cosas…como la vida.

“Los dos jugamos con Campazzo. Tomás es justo del mismo equipo que ganó la Junior en 2008, pero yo lo tuve de compañero el año que llegó, aunque era más chico. Yo creo que él tiene que decir quien le enseño a defender, porque lo cagué a pelotazos, jaja!”, arranca Matias a contar su experiencia con el base de la Selección.

Sin embargo, Tomas es quien lo sufrió más: “Para mi era una pesadilla porque lo tenía que defender todos los días por más años que Mati y era imposible. Siempre fue un jugadorazo pero la realidad es que fue progresando con el correr de los años, no es que llegó y ya era la bestia que es hoy. Tuvimos un nivel de competencia parecido, pero más que nada en defensa, ofensivamente no tenía chances, Facu siempre fue mejor. ”

“Lo hicimos mejor jugador, pero también mejor persona” interrumpe Matías y sigue: “Como dice Tomi, Facu era una pesadilla, pero no solo adentro de la cancha, sino afuera también. Yo solo jugué medio año con él y como era más chico no tuve casi relación, pero cuando yo dejé de jugar en Peñarol me fui a un Provincial en Necochea, y cuando volví me di cuenta que el vivía en mi casa. Yo me levantaba a las 7 a trabajar y estaba él durmiendo, volvía a las 9 y estaba comiendo. Al otro día lo mismo. O salían un sábado y llegaba a las 6/7 de la mañana, se me tiraba encima, me prendía la luz, se aseguraba que me despertara y cuando ya estaba se iba a dormir. Así 2 años. Insoportable.”

“Hasta que se puso serio” lo defiende su amigo Tomás. “No, hasta que le dieron un departamento” sentencia Matías entre más risas como todo el recuerdo del hoy base del Murcia. “Si era pesado en serio, pasabas por al lado y te pegaba, pasabas de vuelta y otra piña, quería pelear siempre. Un día empezamos una en el living y terminamos abajo del auto en el garaje tipo lucha libre”

Un Campazzo pelado compartiendo equipo con ambos

Un Campazzo pelado compartiendo equipo con ambos

COINCIDIR EN CASA Y COMPARTIR. MISIÓN IMPOSIBLE

Costó coordinar la nota en casa, casi no coinciden en horarios y a pesar de vivir juntos son como dos personas que viven en casas diferentes.

“¿Y qué querés? Cuando me voy a laburar, él está durmiendo. Llego y está durmiendo. No se cómo hace” ataca el mayor.

“No che, está mal lo que dice, no es tan asi. Lo que pasa es que yo para hacer mis cosas, como planificar entrenamientos, prefiero hacerlas de noche, por eso me acuesto más tarde y necesito dormir una siestita de 3 horas, jaja! O por ahí veo partidos de lo que haya y siempre son hasta tarde. O cuando estoy en Torneos viendo videos de los partidos”, se defiende con lo que puede Tomi…

“Pero es verdad nos vemos muy poco porque entre horarios del negocio, el Club y demás casi no nos cruzamos en el día. Por ahí alguna noche que justo cenemos los dos acá, pero son las menos, salimos mucho con amigos… Es cierto, compartimos poco tiempo, fíjate a que punto que el otro día en Teléfonos me preguntaban que categorías tenia él y yo no supe que responder”, reconoce Matias.

Las risas fueron de todos, es que son así, cualquier hermano se puede ofender, ellos no, saben cómo es la cosa y lo toman con humor.

Tomas agrega: “A veces vemos algo de Euroliga como hoy (NdeR: jugaba el Barcelona-CSKA mientras hacíamos la nota, un partidazo). O vamos al Poli juntos, que en realidad me gusta ir con él porque no hablamos, jaja!. Me molesta ir a la cancha y estar con la gente que putea a los jugadores o no entiende determinadas cosas que si vemos los que jugamos en algún momento o entrenamos hoy. Ahí si compartimos y comentamos algunas situaciones, generalmente coincidimos”

“Se nota que aprendió todo lo que le enseñé porque se da cuenta de muchas cosas” se adelanta Matias esbozando una sonrisa cómplice.

Subcampeones de Liga Junior 2006

Subcampeones de Liga Junior 2006

PAPÁ DIRIGENTE

Daniel Sirochinsky, su papá, es un reconocido dirigente del básquet marplatense, hoy es Tesorero en Peñarol pero supo colaborar también en Unión. Es de los muchos que tienen real vocación de trabajar en pos de un Club.

“Cuando nos cambiamos de Club (de Unión a Peñarol), creo que no nos cobraron nada por el pase, estoy casi seguro. Porque mi viejo laburó mucho en el Club entonces se lo respetaron. Si me acuerdo que en el arreglo puso una condición de que si alguno de los dos llegaba a algo profesionalmente, Unión recibiría algún porcentaje del dinero por eso. Fracasamos totalmente asi que se quedaron con las manos vacías (risas)”, recuerda Tomas.

“Nunca le di bola la verdad a eso. Sé que es algo que a él le gusta y lo entretiene, pero cuando coincidimos tanto en Unión como en Peñarol, siempre hizo lo suyo y yo lo mio”, agrega Mati.

“Es así, no le dimos bola porque primero a él le gusta. Y segundo porque nos dimos cuenta que en el lugar en el que estuvimos, tanto en Unión como en Peñarol, muchísimas cosas mejoraron gracias a su trabajo. Entonces terminó siendo un beneficio para el Club donde estuvimos en lugar de ser un beneficio para nosotros mismos. Y tercero por nuestra forma de ser, tal como Matias te contaba que no sabía que categoría dirijo, nosotros tampoco nos metemos con las cosas que hace o deja de hacer como dirigente. Eso terminó siendo clave, por ahí uno lo ve como un defecto pero para que funcionemos todos en el mismo lugar, que la comunicación en ese sentido fuera la justa y necesaria es muy útil para esa convivencia”

¿Nunca nadie los incomodó y les fue con un planteo del tipo: “decile a tu viejo tal o cual cosa”. O “que mal esto, tu papá no puede hacer nada”?

“Sinceramente no me acuerdo ningún caso puntual, y creo que si pasó no me lo acordaría porque seguro le dije que vaya a hablar con él directamente. Él es él y nosotros somos nosotros”, fue bien claro Tomás en su respuesta.

ME GUSTA, NO ME GUSTA

Se habrán dado cuenta a lo largo de esta nota que no tienen ningún problema en decirse las cosas tanto positivas como negativas del otro. A la hora de analizar a su hermano, no dieron muchas vueltas…

“Como Entrenador lo vi poco la verdad, pero me doy cuenta por esos partidos que vemos juntos que por haber jugado tanto tiempo tiene una capacidad de leer el juego muy buena desde afuera. Por ahí también la tenía como jugador pero no le alcanzaban las cualidades para llevarla a cabo, pero siempre llevó adelante muy bien ese rol antes y ahora”, opina el mayor.

“Es difícil porque lo negativo que siempre tuvo es que tenía un tiro muy choto, pero las veces que jugamos en contra siempre me metió algún tiro de afuera, asi que me quedé sin nada, jaja!”, reconoce Tomas sobre su hermano.

Y agrega: “Cuando era chico era un crack. No sé si era mi héroe pero era tan bueno que cuando jugábamos juntos tenía una tranquilidad que se la daba a mi hermano y listo. Era una admiración que tenía. Y cuando fue creciendo, fue perdiendo esa capacidad goleadora que tenía, un poco también la confianza porque para hacer 35 por partido la necesitás, pero si siempre mantuvo la lectura del juego y esos pases que nadie espera encontrando a uno solo siempre. Dejó de tirar, daba la sensación que la metía cuando quería. De hecho hoy casi no tira al aro y las pocas veces que lo hace, la mete.”

El patio de casa (PN)

El patio de casa (PN)

ANÉCDOTAS DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA

Compartiendo tantos años dentro de un equipo, y también la pasión de ver a su equipo en LNB, surgieron muchos momentos, como estos…

-Sirochinsky por Sirochinsky:

Tomi la recuerda bien: “Jugábamos un Zonal local de U17 para ver quien clasifica a la etapa Provincial. Final contra Quilmes que nos pegaba una paliza, íbamos 20 abajo. Entonces entro y juego medianamente bien, no hice puntos ni nada así, pero defendí muy bien y revolucioné un poco el partido, corrí mucho. Y en un momento el DT (NdR: Juan Lofrano) me saca y entonces Matias re caliente le grita “¿para que lo sacás, si es el único que está haciendo algo?”. Entonces Juan se calienta, no me deja sentarme y me manda automáticamente a la cancha por él”

-El helicóptero:

“Clásico en Once Unidos, estábamos en la popular. Quilmes ganaba por mucho y Peñarol se lo termina dando vuelta con los juveniles. Una tremenda remontada. Y en medio del festejo nos damos vuelta con mi papá y mi padrino y lo vemos a Tomas desnudo haciendo gestos impuros y con sus partes, una cosa de locos”, arranca Matias

Y Tomás completa: “Hacia el helicóptero, jajaja! Yo me acuerdo que en esa época íbamos a pileta. El profe era hincha de Quilmes y siempre nos gastaba y nos jodíamos. Cuestión que a los dos días de esto fuimos a pileta y el profe me dice: “¿Era vos el que estaba en bolas de la tribuna?” Yo orgulloso le dije que si, un pendejo”.

Escuchando este último momento es conveniente terminar la nota acá. Con ustedes, los Sirochinsky…

Sobre el autor

Ignacio Saraceno (saraceno.ignacio@gmail.com)

En Twitter e Instagram: @ignaciosaraceno. Periodista desde 2007. Co-Fundador de PN. Jefe de Prensa y Redactor de diferentes Organizaciones y Eventos de AMB, LNB, CABB y FIBA Américas.

Hay 1 comentarios. Agrega el tuyo!

  1. 30-03-2016 | Felicitaciones !!! dice:
    Fresca y divertida nota de un par de pibes bárbaros. Cuando una nota muestra a las personas tal cual son, corresponde sumar el mérito de Nacho. Chapeaux !!!

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