Tan lejos pero tan cerca

El Colo y el Chino Narvarte (PN)

El Colo y el Chino Narvarte (PN)

Desde Mar del Plata al Mundo, Guillermo Narvarte ha sabido llevar su básquet. Pero también supo llevárselo a su propia familia y a Juan Cruz particularmente.

Una nueva entrega de nuestro ciclo “Básquet en la Sangre” nos llevó a la casa de los Narvarte, papá Guillermo (el colo) y su hijo Juan Cruz (el chino), los protagonistas de esta nota. Completan la familia mamá Gladys y Connie, la mayor de los hermanos.

Guillermo Narvarte es hoy Entrenador de La Unión de Formosa en la Liga Nacional de Básquet, pero supo desde Independiente de Neuquén en la vieja Liga B, con Ben Hur luego en TNA y a partir de Peñarol en la LNB, llevar su conducción a países como Chile, Uruguay y Venezuela.

Desde su Mar del Plata natal y “su” Club Kimberley comenzó esta historia de pasión por el básquet que tiene como directo heredero a Juan Cruz, hoy en Cadetes 1er año de Kimberley, por supuesto.

Sin embargo, no fue el básquet el primer amor, sino que fue producto de un hábito deportivo inculcado por su papá quien era Periodista Deportivo.

“Mi viejo tuvo mucho que ver. Él en los años 70 manejaba todo lo que tenía que ver con el deporte de Mar del Plata en LU6 con el Cholo Ciano, Juan Carlos Morales, Jorge Rocco y demás, entonces de lunes a viernes estaba acá en Mar del Plata y los fines de semana se iba a Buenos Aires a transmitir fútbol para Mitre o para LU6 y esos eran los momentos que yo tenía con él. Era un contacto permanente con el deporte, al punto de que a los 8/9 años ya me conocía todas las canchas de Buenos Aires, a mucha de la gente del ambiente del fútbol y hasta coincidíamos en los Hoteles de algunos equipos. Pensá que en esa época no estaban los Medios de hoy, estaba el gráfico y muy poquito que podías ver por tele, y estar allá y codearse con todos ellos era único, hasta venían a comer a casa en verano”, comienza recordando Guillermo.

Pero entre todas las opciones que se presentaron, fue el deporte de la naranja quien a la larga se ganó el lugar que correspondía…

“Pero no era todo fútbol eh, ellos cubrían todo…patín, ciclismo, básquet, etcétera entonces el contacto era con todas las actividades aunque yo empecé con el fútbol claro, y en Kimberley. Casi fue a la par del básquet, yo también iba a ver mucho al CEF cuando traían equipos de afuera a jugar. Pero cuando mi papá fallece ya se empezó a complicar llegar hasta la Villa de Kimberley, que en ese momento era el campo total, no es como ahora que no parece tan lejos. Entonces con toda la movida que se generó en el Club con los Socios, la pileta, el nuevo Gimnasio, el básquet fue ganando mucho lugar hasta que a los 12 ví que aparte de esa complicación del traslado, me iba un poco mejor, entonces opté por ese camino. También muchos amigos del colegio iban ahí, yo iba al Don Orione, nos quedaba cerca, cerró por todos lados que sea el básquet mi deporte”

“Había una movida interesante con el básquet a nivel local. Empezaron a venir los americanos, a Quilmes vino un mormón…una época linda en la que recién se armaba la Comisión de Minibasquet, imagínate… Ahí ya las cosas se fueron dando solas, empezás a competir, a los 15 ya estaba muy enganchado, jugué en la Selección de Cadetes y me fui metiendo cada vez más, y justo cuando era Juvenil aparece la Liga Nacional”, completa el recuerdo quien hoy es el DT de uno de los mejores equipos de esa Liga que lo empezó a capturar cada vez más.

El Colo en La Unión (La Mañana)

El Colo en La Unión (La Mañana)

EL ENTRENADOR

El paso de jugador a Entrenador suele ser muy paulatino, sobre todo cuando uno no fue jugador profesional. Ese pareció ser el caso del “Colo”, quien aparte de ir metiéndose de a poco en ese mundo, en un momento pareció alejarse del deporte, pero no pudo…

“Ya de antes de ser Juvenil me estaba interesando entrenar, con los Mini o haciendo planilla en otras categorías, ya me gustaban otras cosas del básquet, no solo jugarlo, me la pasaba en el Club. Cuando terminé la etapa de Juveniles me voy a estudiar a Buenos Aires, ahí juego en Banco Nación con unos amigos, donde también hice algo con los Mini. Pero después dejo, vuelvo para Mar del Plata y antes de volver a estudiar acá me quedaron 6 meses en el aire. Ya no tenía muchas ganas de entrenar y ya me gustaba más la idea de enseñar, entonces empecé con eso en Kimberley y fue tomando forma la idea de ser Entrenador”

“Fue un momento difícil para mi porque era decidirme que iba a ser de mi vida, me fui y volví de Buenos Aires. Volvía para estudiar Ciencias Económicas y se me presentó esto en el medio que era lo que me gustaba con la chance después incluso de dirigir algunas Selecciones locales y Provinciales. Ahí me fui para el lado de la Educación Física, algo que tuviera que ver con lo que quería, que era entrenar. Mi vieja se agarraba de los pelos, pensaba que no iba a laburar nunca de nada en serio, pero bueno, era mi pasión y son los riesgos”, analiza Guillermo ese momento de elección en la vida por el que cualquier persona atraviesa.

Esa época de Kimberley dio frutos impresionantes. De la mano de Osvaldo Echevarria, no solo Narvarte se convirtió en Entrenador profesional sino que también fue el imán para muchos chicos que recién empezaban en la actividad y que años más tarde terminarían jugando Liga o hasta Selección Nacional.

“Muchos de mi categoría estuvimos juntos desde Mini hasta Juveniles, casi toda la vida en Kimberley y cuando volví todos estaban. Lógicamente quien me abrió las puertas para entrenar fue Osvaldo Echevarria que estaba Coordinando el básquet ahí en el Club. Atrás mío vino el Ruso Bonfiglio, Leandro Ramella, más adelante Vidu Spidallieri y había chicos que jugaban muy bien”

SIN QUERER QUERIENDO…

“Fue sin querer queriendo”, decía el Chavo del 8. Así Juan Cruz pareció que fue absorviendo todo lo que pasaba con el básquet. A diferencia de lo que muchos se imaginan, no fue una pelota anaranjada el primer regalo ni influencia de papá.

“Mucho de todo esto que cuenta ya lo conocía, algunas de las vueltas que dio. Por ahí al principio de la historia coincidimos porque yo también jugaba el fútbol y al básquet al mismo tiempo. Pero después también elegir por el básquet porque no me coincidían los horarios de los partidos, aparte había ya una relación con el básquet por él que ya era un Entrenador profesional, eso hizo que vaya dejando de lado el fútbol”, empieza contando uno de los bases de Kimberley U17.

“Nunca trató de convencerme de que el básquet era el deporte para hacer, si había algo en el aire por lo que se vivía con él, en esa época ya estaba en Peñarol, pero siempre me gustó más el básquet, asi que no tenía mucho trabajo por hacer conmigo”, reconoce el Chino.

El Chino en Kimberley U17 (PN)

El Chino en Kimberley U17 (PN)

LAS CABALAS DE 9 MESES

Guillermo lleva 23 años de casado con su mujer Gladys, quien lo acompañó en el comienzo de su carrera profesional en Neuquén y Rafaela, donde nació Juan Cruz. Pero en Neuquén nació la mayor de sus dos hijos, Connie. Entre ambos nacimientos hay un punto en común…

“Los dos nacieron en día de partido. En el 95 yo estaba en Independiente de Neuquén y jugábamos contra San Andrés. Mientras estábamos en la Clínica que no se sabía si era cesárea o no, yo me tomaba un café con Heriberto (NdeR: Schonwies, DT del equipo rival de esa noche). Mi señora rompe bolsa a la mañana, teníamos entrenamiento entonces le aviso a mi Asistente que era Lulo Espindola y me voy para la Clínica. Fue todo rápido, nace por cesárea, todo bien, me saco la foto, me cambio y me voy para la cancha”, recuerda esa primera experiencia en el debut como padre.

“Con Juan estábamos en Rafaela, mi primera temporada en Ben Hur, jugábamos contra Lanus. Pero la hizo más fácil porque nació tipo 11 de la mañana más o menos, hacía un calor tremendo, imagínate en enero en Santa Fé”

– ¿Ganaron o perdieron?

– Ganamos con los dos, fueron dos talismanes, pero el problema es que no podes tener hijos todos los partidos.

– Menos con una Liga como la de hoy con 56 partidos de Fase Regular…

– ¡No! Imposible…imaginate, como haces? Los dos también a los 15/20 días ya estaban en la cancha. Mi señora los llevaba, no había ningún problema, el hábito de ir a la cancha lo tuvieron de siempre. Como el hijo del mecánico que prácticamente nace en el taller

TEMA FAMILIAR

Llegás a su casa en el crecido Barrio de El Grosellar en la ciudad de Mar del Plata y te recibe el perro de la familia: Milos. Su ovejero alemán lleva el nombre en honor al serbio Milos Teodosic, uno de los mejores bases de la historia FIBA, quien hoy la rompe en CSKA de Rusia. Si, llegaste, casa de basquetboleros…

– ¿Quién sabe más de básquet?

“Papá. Aunque mamá opina eh, sabe…”, responde muy rápido Juan Cruz.

Y el Colo completa con un poco de historia: “Si, mi mujer sabe. Imaginate que estando en Neuquén había que hacer el scouting del rival. No estaba la computadora, en la Liga B o TNA en pocos casos existía el Asistente, tenías que rebuscártela con una o dos videocasseteras y eso resultaba en darle a cada jugador uno distinto. Entonces lo escribías y después había que pasarlo a máquina para después fotocopiarlo. Ella ha hecho todo ese trabajo, es docente y tenía facilidad, aparte estábamos recién casados, habría que ver si se pondría a hacerlo hoy (risas). Pero a partir de eso empezó a meterse en un mundo de básquet total

LA VIDEOCASSETERA, UN JUGUETE MÁS

Las casseteras eran una pieza clave en el trabajo del entrenador de principios de la década del 2000:

Yo tenía una al principio y después empecé a tener de a dos o tres, pero siempre una tenía que ser la mejor, como la JVC que te permitía laburar con la cámara lenta. Las tenía todas enchufadas y listas para laburar en casa. Limpiaba los cabezales yo mismo, era un especialista en eso.”, tiene el recuerdo bien presente Guillermo.

Y sigue: “Connie no le daba pelota pero Juan si, y descubrió que se podía jugar con eso. Un día voy a meter un cassette y no entraba, no había caso. Resultó que empezó un día a meter las vainillas en la máquina. Y ahí íbamos aspirando para sacar todas las migas. Otro día los autitos… Hubo que comprar puertas para el mueble. Pero a los 3/4 años aprendió a abrirlas y empezamos a ponerle cintas de embalaje”

El chino se escuda alegando que no se acuerda. Claro, era chico y agrega cuales son los primeros recuerdos del laburo del viejo:

“En Ben Hur son los primeros recuerdos que tengo del laburo de papá. No me acuerdo de muchas jugadores que hoy me nombran pero si del Club y de ir a la cancha. Pero obviamente que más cercano tengo lo de Peñarol que vino después, me acuerdo que mi primer amiguito del básquet es el hijo del Lolo Farabello, Bruno, que era jugador de esa temporada que dirigió en Mar del Plata”

La pelota ya era juguete también (archivo fliar)

La pelota ya era juguete también (archivo fliar)

EL CUMPLEAÑOS MÁS GRANDE DEL MUNDO

El cambio de Rafaela a Mar del Plata en 2004 generó muchos reacomodamientos familiares. Y, por supuesto, el comienzo de 0 prácticamente en la relación con los pares de los chicos. Los amiguitos…

“Cuando yo vengo a Peñarol, ellos se quedan unos meses en Rafaela para terminar el colegio, sobre todo Connie que tenía 8. Él ya había visto lo que fue el ascenso, la gente, un festejo… Pero llega acá y el primer partido al que va en diciembre es al Clásico, el que cerraba el año porque después venia el receso de las Fiestas. Esos Clásicos reventaban.”

“Estábamos con el tema de cómo le festejábamos el cumpleaños que es a mediados de enero, y el único amiguito que tenía era este chico Bruno, mi sobrino que tiene la misma de edad de él y no había más nenes, se habían mudado hacía semanas, no hubo Jardín ni nada. Apareció la idea de festejárselo en Sacoa y cuando lo charlamos con él viene y nos dice: “No, yo quiero que lo hagamos en el Poli”, claro fascinado con lo que había visto quería invitar a todos, a las dos hinchadas, los jugadores, todos”

A Juan Cruz le había calado hondo como se vivía el básquet en Mar del Plata y lo que generaba el Clásico…

“Y claro, yo no entendía nada. Lo que había visto en las tribunas era muy diferente a lo que conocía, aparte que para mí ir al Poli era una fiesta casi, íbamos más temprano y estaban los jugadores tirando al aro y jugaba con ellos. Scherrell Ford por ejemplo me volvía loco, a mí y a Lautaro García el hijo del Profe (NdeR: Carlos Garcia, Preparador Fisico de Peñarol hace más de 10 años) nos tiraba la pelota, nos boludeaba, se divertía con nosotros.”

Y como el Clásico tiene miles de historias (o cien como reza el Libro), también hay de las malas, como ésta, que a pesar de ser muy chico, el Chino recuerda muy bien:

“Me acuerdo también otro Clásico, yo siempre me metía en la cancha con papá cuando terminaba el partido, y de repente vemos que de una tribuna bajan y de la otra también, se venía una guerra de barras ahí mismo en la cancha entonces salen todos corriendo, me agarra él y me mete en el vestuario. De adentro de escuchaba de todo, gritos, golpes, yo quería ver qué pasaba y me acerco a la puerta. No llego a asomar la cabeza que viene de atrás papá y me cierra la puerta en la cara y me grita “¿a dónde vas?”. Yo estaba desesperado por ver qué pasaba y esa puerta que es de chapa y muy pesada estruendo que me asustó más que lo que estaba pasando afuera”

LA FIGURA DEL PADRE AUSENTE/PRESENTE

La carrera de los basquetbolistas o todos los que tienen que ver con este deporte de manera profesional está marcada por los viajes, las mudanzas y las distancias. En el caso de los Narvarte las mudanzas familiares duraron hasta cierto punto. Un punto donde el que empezó a girar fue Guillermo y la familia lo bancó a la distancia…

“La realidad es que no lo sufrimos tanto como familia porque la época clave o por ahí mas complicada para mudanzas y eso la pasamos en Rafaela. Después de los 3 años en Neuquén, ahí tuvimos cierta estabilidad porque fueron 6 años en el mismo lugar con Ben Hur. Hubo chances de irse a otro lugar pero el proyecto ahí era muy bueno y le esquivamos a esto que decís, al movernos y complicarnos, decidimos quedarnos”, analiza a la distancia el Colo.

Y agrega: “Con mi mujer siempre lo charlamos, éramos conscientes de que teníamos familia en Córdoba y Mar del Plata y que esos eran dos destinos posibles para asentarnos definitivamente. Llegó la chance de Mar del Plata con Peñarol y la verdad es que el cambio no fue brusco justamente por eso, era volver a casa. Para nosotros Mar del Plata no era un lugar nuevo, la adaptación fue fácil y ellos no se movieron más de acá”

Juan Cruz, como toda la familia, lo describe con total naturalidad. Una naturalidad que desde afuera no encuentran:

“Esto no lo entienden en ningún lado. En la escuela por ejemplo. Ahora yo ya llevo muchos años y ya conocen mi historia, pero al principio nos daban como unas planillas para completar, o la maestra nos preguntaba por nuestras familias y no entendían que mi papá y mi mamá estaban casados pero mi papá no vivía en casa. Entonces me miraban con cara rara como diciendo “Este pibe no asumió que sus papás se separaron” pero es una realidad que nosotros vivimos desde casi siempre, para nosotros es algo normal”, cierra el menor de los Narvarte.

Hoy Guillermo está en Formosa, también ha estado en La Banda por Liga Nacional, pero ha sabido también estar en otros países muchos meses y lejos de su familia. El aguante tocó que sea a la distancia, pero llegado el momento familiar, era de calidad y cantidad…

“Para mi hay mucha gente que lo vé más complicado que nosotros mismos. Nosotros lo vivimos con naturalidad. Pero arrancando por el entorno familiar que el cuestionamiento estuvo siempre y de ahí todos los de afuera. Pero ellos lo disfrutaron mucho, por ejemplo a todos los lugares a donde fui el 10 o 15 de diciembre ya viajaban y estaban ahí. Han estado 3 meses viviendo en Chile, Uruguay, Venezuela. Eso permitió viajar también a otros lugares cercanos, para eso la consigna era no llevarse materias porque había que viajar”

Los años de Selección (de 2005 al 2010 fue DT de la Selección U19 y Asistente de la Mayor), también colaboraron a esa distancia que complicaba. Sin embargo, todos eran conscientes del paso adelante en esa carrera y cuanto más tiempo pasaban lejos, más natural se volvía. Como en 2008 donde hubo un récord…

“El proceso más duro de la distancia con la familia fue la época de la Selección. Fueron 5 años en la CABB donde terminaba la temporada y empezaba con la Selección, primero con los juveniles y después terminaba con la mayor. Por ejemplo en el 2008 llegué a estar en Argentina no más de 40 días. Terminé en Chile en enero, febrero me voy a Venezuela, junio a Buenos Aires 3 días. De ahí a prepararse para el Sudamericano a Resistencia y después ya arrancamos para Chile donde era el Torneo. Cuando terminé ahí vengo a Mar del Plata 2 días y después empezamos la preparación para los Juegos Olímpicos de Beijing. Volvemos, estoy 15 días y arranqué en septiembre en Venezuela de vuelta”, hace el recuento el Colo.

Tan natural resultó todo que no solo era llevadero sino que se terminó por disfrutar de los lugares donde el deporte los llevó. Juan lo recuerda muy bien, hasta tiene su preferido:

“De los lugares donde me llevó el básquet me gustó mucho Venezuela, porque era más grande también y pude disfrutarlo. Ahí me di cuenta que estaba en otro país, cosa que por ahí de más chiquito no te cambia mucho estar en un lugar u otro. Pero en Venezuela lo acompañaba a todo lo que tenía que ver con el básquet, a los entrenamientos, la pretemporada, los partidos… Estaba todo listo, viajaba con el equipo en avión”

En Trotamundos de Venezuela (Noticias 24)

En Trotamundos de Venezuela (Noticias 24)

NARVARTE POR NARVARTE

Cara a cara. Momento de analizarse basquetbolísticamente el uno al otro…

Arrancha Guillermo: “Juan Cruz como jugador es un tipo bárbaro, jajaja! Juan lo que tiene es que es hijo típico de entrenador. Conoce muchas cosas del juego que ahora las puede aplicar porque se equiparó mucho con sus compañeros pero antes cuando era más chico la diferencia era mucha, él en casa veía y escuchaba cosas que por ahí en el Club todavía no se trabajaban. A él le apasiona mucho lo que es el básquet, no le gusta perder a nada que es algo que a veces lo traiciona pero está bueno que sea competitivo. Y en el juego cada día se va identificando con el rol de liderar o guiar un equipo, esos valores como que el equipo esté antes que el “yo” los va teniendo cada vez más claros”

Juan Cruz tiene lo suyo para decir: “No te regala nada, va siempre para adelante y siempre trata de hacer todo lo posible con lo que hay. Muchas veces le opino sobre las cosas que hace durante un partido, sobre los cambios o por qué puso a tal o cual. Siempre me explica y termino entendiendo muchas cosas, otras no se las comparto, jaja!”

“Es así, después de los partidos nos quedamos hablando como una hora. O mismo antes de los juegos empieza a preguntarme que voy a hacer con este u otro jugador, o como voy a defender el pick and roll. O en Venezuela por ejemplo cuando íbamos al entretiempo y pasaba al lado de ellos me tiraba un consejo”, agrega su papá.

Y completa el Chino: “Claro, yo ahora veo el básquet en sí. Antes me quedaba con lo superficial. En el Poli por ejemplo veía los primeros 5 y los últimos 5, el resto del tiempo me ponía a jugar con los otros nenes que había y jugábamos a meterla en el aro imaginario que era la letra de la tribuna”

– Colo, ¿sos consciente que está en una edad en la que es muy difícil hablar con los chicos y me estás diciendo que hablan 1 hora de corrido? Es todo un récord, si no fuera por el básquet…

– Si, el básquet lo hace todo mucho más fácil. Casi siempre arrancamos con el básquet que es la excusa y después terminamos hablando del colegio y las cosas importantes. O en realidad es al revés, primero decime todo lo del colegio, tírame todas las malas y después hablamos del partido (risas). Pero analizamos mucho, él está en una edad que estas apasionado por todo, pero yo trato de no ser muy molesto cuando él juega. Voy, me siento, miro y listo. A veces de chico por ahí me preguntaba como jugó y yo siempre traté de ponerme siempre en el rol de papá y no de entrenador pero es difícil eh.

El ascenso en Ben Hur con sus dos hijos (archivo fliar)

El ascenso en Ben Hur con sus dos hijos (archivo fliar)

EL MOMENTO

-¿Existe el momento en el que puedan decir, a pesar de la distancia que los separa, en el que puedan reunir todo lo que charlamos? Digo, pasión, familia, básquet, etc…

“El último en Miami fue un lindo momento”, otra vez responde rápido el Chino

Guillermo asienta y lo describe: “Si, es verdad. Los cuatro viendo NBA y disfrutando. Porque a veces te pasa que viajando y trabajando tanto en el deporte profesional te volvés frio, no disfrutas de lo que genera el juego. Y también el sacrificio de hacer lo que hago, de mi carrera, del básquet lo hacemos los cuatro. Y el hecho de estar ahí, viendo todos un partido de NBA, del show que eso representa es de verdad un disfrute”

No me mienten… ¿los cuatro querían estar ahí, no?

Juan Cruz se ríe y el Colo responde “Ehhh, si. Connie creo que si. Pero ella y mi mujer entre estar ahí e ir a un shopping creo que elegían lo segundo, jaja! Igual nosotros vimos más el juego y ellas vivieron lo que es el espectáculo. Es una realidad que eso no solo es un partido de básquet sino algo más, mucho más.”

De todas formas, y pensándolo mejor, Guillermo Narvarte termina eligiendo otro momento. Se remonta algunos años más y lo larga…

“Yo elijo otro momento igual, el del ascenso con Ben Hur en la 2003/04 que ya estábamos los 4 y todavía estar ahí era una apuesta por la familia que ya había formado y porque deportivamente se estaba buscando algo. Era un sueño y coronar un proyecto profesional y personal”

Es por eso que Guillermo, volviendo al tema que estuvo sobrevolando toda la charla. Tácitamente en ciertos momentos y no en otros:

“También es verdad que en la vida de un Entrenador hay miles de momentos buenos y malos. Te pasa que logras cosas y los tenés lejos y no podes disfrutarlos juntos. O al revés que te pasa una mala y no están para darte su apoyo. Como te decía antes, el esfuerzo de esta carrera no lo hago yo, lo hacemos todos, por eso uno valora esos momentos que no suelen ser muchos en la vida de un Entrenador o jugador de básquet, que le toca muchas veces estar lejos de su familia”

En ese mismo sentido, quiso hacer una mención especial para quien fue casi piedra fundamental de la pasión por el básquet que hoy crece dentro de su hijo…

“Juan Lofrano tuvo mucho que ver en que Juan Cruz juegue al básquet. El le inculcó el deporte en el Club del CADS, pero también me dio una mano enorme a mi como papá, que a la distancia no podía manejar muchas situaciones en relación a eso de las cuales él se hizo cargo. Lo contuvo muchísimo al Chino y se lo voy a agradecer siempre”

Sobre el autor

Ignacio Saraceno (saraceno.ignacio@gmail.com)

En Twitter e Instagram: @ignaciosaraceno. Periodista desde 2007. Co-Fundador de PN. Jefe de Prensa y Redactor de diferentes Organizaciones y Eventos de AMB, LNB, CABB y FIBA Américas.

Hay 1 comentarios. Agrega el tuyo!

  1. 15-05-2016 | Lucas dice:
    Muy buena la nota. Groso el colo, ni que decir de juan lofrano tambien. Los petisos al poder.

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