Básquet en la Sangre

Cabeza de base

La familia Lofeudo completa.

Abrimos el ciclo de entrevistas de “Básquet en la sangre” de 2017. Es turno de conocer a los Lofeudo. Tres generaciones de básquet dentro y fuera de la cancha. 

Continuamos con esta idea en Planeta Naranja de conocer a las distintas familias que integran el básquet de la ciudad. Tenemos un montón y vamos de a poco. Y si de familias hablamos, los Lofeudo son una caso ejemplar de como una pasión se puede transmitir de generación en generación. Padres delegados y siempre fomentando la actividad, hijos que practican el deporte y nietos que acompañan con el mismo sentimiento más vivo que nunca.

La charla se dio en el café de Kimberley, una de las instituciones más importantes de la provincia que precisamente hizo su base con familias que apostaron a la actividad social del club.

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Los inicios 

El primero en subir la pelota y empezar a contar cómo llegó el deporte a casa fue Roberto, el más grande de los Lofeudo. El más cabezón de todos. “Vivía a una cuadra del Club Meridiano V en La Plata”. Allí en el Club de la calle 67 comenzó el camino del básquet.

Roberto llegó a la primera platense con mucho esfuerzo después de atravesar toda una etapa de formativas. “Antes jugar en primera no era tan fácil, ahora los chicos llegan rápido, si juegan bien a los 15 años, el año siguiente ya están jugando en primera. Antes tenías que compartir plantel con grosos del básquet provincial y los planteles estaban nutridos de jugadores de mucha experiencia como Carlos Ferrerri, que para mi fue uno de los mejores jugadores que tuvo la provincia”.

Liliana Risoli es la mujer de Roberto. Ella no quiso jugar el papel de acompañar solamente. También se involucró. Fue delegada junto a Roberto y sabe de básquet como nadie.

Podríamos haber pasado una tarde completa escuchando historias y anécdotas entre Roberto y Liliana, desde transportarse de un club al otro en tranvía como les sucedía a ellos para ir hasta el Estrella de Beriso, hasta jugar en canchas con piso de baldosa.

Cuando Roberto tenía 30 años, dejó de jugar al báquet en La Plata y junto a Liliana tomaron la decisión de venirse a Mar del Plata en 1982. Allí comenzó una extensa trayectoria en la parte dirigencial del básquet marplatense. Ambos tienen el orgullo de haber comenzado con la actividad en el CEF (Centro de Educación Física) junto a Cacho Luna, Juan Carlos Trípodi, Guillermo Narvarte, entre otros. Como todos los que reman y reman, primero formaron las escuelas de mini y premini, ésto fue un éxito y con el correr de los años el CEF llegó a presentar una primera división ante la AMB para competir en los torneos organizados en el ámbito local.

La piedra fundamental ya se había instalado en el CEF y ahora era tiempo de pasar a un Club. Además de la actividad física, el deporte te nutre de muchas relaciones de amistad que van construyendo nuevos caminos. Así fue como Guillermo Narvarte lo tentó a Roberto para que se traslade a Kimberley y así continuar como delegado junto a su mujer.

La idea era que los chicos jueguen al básquet. Gastón, Diego y Daniela. A su vez, Liliana agregó: “La época del CEF fue linda pero nos implicaba mucho trabajo, teníamos que armar todo prácticamente de 0, en cambio, en Kimberley llegamos y ya estaba todo armado, por eso decidimos venirnos aquí, se podía trabajar con una base hecha”.

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La continuidad en otros clubes 

La carrera como delegado de Roberto continuó durante muchos años en el club de la Av. Independencia para luego pasar al Club New Sport (antes en Av. Constitución) y más tarde al Club Teléfonos. Como les sucede a muchos, Roberto volvió a su primer amor marplatense y antes del retiro como dirigente estuvo unos años más en Kimberley. Fueron más de 25 años de dedicación sin parar. Roberto puso el cuerpo constantemente para las distintas selecciones marplatenses y fue uno de los dirigentes referentes en la década del 90 y 2000.

“En New Sport fue como arrancar de 0 nuevamente pero hicimos muchas cosas y sobre todo pudimos ver jugar a nuestros hijos más grandes en primera” Roberto no dudó en señalar que uno de los equipos que más lindo básquet vio desplegar dentro de la cancha fue uno de New Sport dirigido por Marcelo Pla. Algunos apellidos arrojados a la mesa de aquella época que parece lejana pero que tuvo jugadores como Bruno Martín, los hermanos Lopez Camelo y el eterno Manuel Forrest, que llegó como el primer extranjero en la historia de New Sport.

Para New Sport, un club más privado que social, fue difícil soportar la crisis del 2001 y el club tuvo que funcionarse con Teléfonos. Los Lofeudo pasaron todos al barrio Los Pinares y entre ambos clubes fueron forjando el espíritu de sacrificio y laburo. “Los chicos acá (en Kimberley) tienen entrenador fijo, asistentes, hay utileros, tienen camisetas y todo el material a disposición. En aquellos años, en New Sport y Teléfonos era todo a pulmón y creo que eso nos ayudó mucho para curtirnos y obtener un sentido de pertenencia”, afirmó Diego Lofeudo.

Además agregó: “Lo lindo de Kimberley es que es un club muy familiar, son generaciones de familia que han pasado por el club, de hecho, Luka mi hijo más chico ya vive acá, sus amigos de básquet vienen a a casa y esto se transmite de generación de generación”.

Los hermanos Lofeudo 

Los hermanos Lofeudo son cuatro. Julieta la más grande, en el medio los varones Gastón y Diego y por último Daniela. Los últimos tres continuaron el camino del básquet, mientras que Julieta se dedicó al voley. Imposible desligarse del deporte siendo Lofeudo. Gastón hacía handball en el CEF y después arrancó con el básquet. Diego jugaba al fútbol en Urquiza y de tanto verlo a Gastón tirar al aro, quizo jugar al básquet.

Daniela por ser la más chica tuvo que soportar, sobre todo, a sus dos hermanos varones. “Arranqué en el club a los 9 años, me acuerdo que ellos entrenaban martes, jueves, sábados y los sábados por la tarde atendía el kiosco del club cuando se jugaba la tira completa de formativas”. Cuando Daniela arrancó a jugar, el básquet femenino era muy fuerte en Mar del Plata. Su primer entrenador fue José Bonfiglio y a los 17 años se pasó a Peñarol. Luego tuvo la posibilidad de irse a Teléfonos para levantar el básquet femenino del club.

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Relación de padres e hijos

Roberto y Liliana siempre delegados, entre café y risas surgió la pregunta de cómo eran ellos en la cancha al ver a sus hijos. Diego fue el primero en responder: “Nunca tuvimos problemas, eran tranquilos ambos” pero Daniela se desquitó y mencionó: “El problema era cuando venían tus compañeros y arrancaban, decile a tu mamá esto, decilo a tu papá tal cosa, eramos un nexo entre ellos y todos los demás (risas de todos)”.

Diego agregó: “Por lo general no teníamos problemas por el laburo de nuestros viejos pero algunas veces se generaban situaciones un tanto incómodas porque obviamente no todos estaban de acuerdo en como manejar los hilos dirigenciales del básquet”.

Ser delegado

No podíamos dejar pasar la oportunidad de que Roberto y Liliana nos marquen algunos puntos fundamentales de ser delgado. “Tenes que entender el reglamento de punta a punta sino te pasan por arriba” destacó Roberto. También Liliana agregó un punto fundamental y es la redacción y la escritura. “Había que leer bien todos los informes, sobre todo cuando había jugadores o entrenadores informados por los árbitros”.

Está claro que el delegado ayuda y da una mano clave en la organización y la logística de la practica deportiva pero no se puede dejar escapar nunca la lucha por la defensa de los derechos de los jugadores apuntó Liliana.

Por último, Daniela agrega que para ser delegado tenes que estar involucrado, ese sentido de pertenencia que antes se mencionó. “Tenés que saber quien es cada jugador, en que categoría juega y eso te lo da estar todo el día en el club como estaban mis viejos”.

Roberto se tuvo que poner firme en sus años de delegado, sobre todo en la época de New Sport y Teléfonos. Antes los clubes grandes, por decir Peñarol y Quilmes, no dejaban crecer a los más chicos y era un conflicto constante. Hoy la realidad cambió un poco, la incorporación de algunos clubes como Smata ayudan a descentralizar el básquet.

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El estilo de juego de los Lofeudo

Cuando tocamos este tema todos los Lofeudo querían aportar su opinión. Parecía un ping pong de preguntas y repuestas. Arrancó Daniela “somos todos bases”. Diego agregó “bases agerridos”. Tomó la palabra nuevamente Daniela “salimos todos por 5 faltas (risas)”. Gastón tenía la virtud de robar pelotas con facilidad mencionó Roberto. Los Lofeudo son todos de sangre caliente, bien a lo tano afirmó Roberto. Nos lesionabamos pero seguíamos para adelante aportó Diego. Por último, una característica que no falla: “Nuestra apellido no es Lofeudo es cabeza, somo todos cabezones (risas)” destacó Roberto.

Las asistencias

La idea no pasa sólo por hablar de los Lofeudo sino que ellos agreguen apellidos del básquet marplatense a esta nota. El base disfruta más de pasar la pelota que de tirar y allí cada uno se acordó de un compañero.

Daniela a Pia Cavallo y Celeste Selent.

Diego a Diego Cavaco, Leandro Ramella, Manuel Forrest y Bruno Martín.

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El camino ya esta hecho

Diego quiere ser dirigente y seguir los pasos de papá. Ya está en la sub-comisión de básquet en Kimberley. Roberto interrumpe y señala “Diego va a ser presidente de Kimberley en un futuro”. Diego, con una postura más humilde, destaca que su tiempo está más abocado a su laburo personal y que de a poco va mechando con la idea de ser dirigente. “Cuando termine de jugar en primera me voy a dedicar de lleno a la dirigencia” afirmó Diego, que este año 2017 cumple 20 años en la primera división marplatense.

La tercera generación

Julieta es la más grande de los hermanos Lofeudo pero es la única que no se dedicó al básquet. Sin embargo, sus dos hijos marcan el camino de la tercera generación. Valetín Campos juega en U15 y Manuel Campos en U17, mientras que a Luka Lofeudo, hijo de Diego, lo vimos seguido en los últimos años tirando al aro en cada tiempo muerto cuando su papá jugaba. Ellos continúan con el legado de una familia que lleva el básquet como un estilo de vida.



Bruno Grassi (bruno-grassi@hotmail.com)

En Twitter: @brunograssi. Periodista desde 2007. Co-fundador de PN. Redactor y Productor. Trabajó en campo de juego de transmisiones varias de Liga Nacional y en el diario "El Atlántico".

1 comentario

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  • Felicitaciones a la familia Lofeudo en especial a Diego, Roberto y Lucas con los cuales e tenido mas trato, abrazo grande de Los Urri.-

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