Básquet en la Sangre

Desde el vientre mismo

Joaquin, Silvia y Thiago (PN)

Un “Básquet en la Sangre” más. La pasión por la naranja pasó de la madre a los hijos: de Silvia Santiago a Joaquín y Thiago Dasso.

A lo largo del ciclo “Basquet en la Sangre”, hemos conocido diferentes historias de como el Básquet es parte del ADN de los entrevistados. En esta oportunidad por supuesto que no es la excepción, pero llegó de la mano de mamá.

Con 9 años, Silvia Santiago llegó por primera vez a una cancha. Al viejo Américo Gutiérrez de Peñarol. “Yo iba a quinto grado en la escuela. Y tenía una compañera que empezó y me invitó,” recuerda.

Más allá de que Antonio, su papá, era socio de Kimberley, sus amigas pesaron más y Peñarol terminó siendo su casa. “En ese momento no había mini básquet. Íbamos a jugar a Villa Gesell y a los 12/13 años empezamos a jugar contra equipo de acá”, recuerda Silvia.  “Base o ayuda, igual donde me ponían jugaba. Era veloz”, cuenta la madre.

De sus 20 años en el básquet, 16 fueron en el milrayitas.  “Peñarol era mi segunda casa. Era un club bien de barrio. Los sábados me los pasaba en el club viendo a los varones”, rememora quien mientras crecía, representó a Mar del Plata en Provinciales y Argentinos, y recuerda que del 87 al 89, disputó la Liga Nacional Femenina con Peñarol.  “Nos costaba mucho jugar la Liga Nacional y el último año la gente de Peñarol no nos apoyaba mucho y coincidía con el comienzo del profesionalismo en el masculino”, agregó.

El Independiente de los 90 (archivo fliar)

Luego, tuvo un paso por Independiente de Mar del Plata a principios de los 90, con Leo Pasetti como entrenador. En 1993, luego del temporal que azotó a Mar del Plata y dejó al Rojo sin cancha, el equipo se disolvió, como la actividad del básquet en general para el Rojo.

Pero Silvia y un par de sus compañeras recalaron en Kimberley. A fue darle el gustó a Antonio, su papá, de vestir la camiseta del club del cual siempre fue socio. “Hacía poco que papá había fallecido y en cierta forma jugué en Kimberley porque sabía que él siempre quiso que jugará ahí”.

EL COMIENZO DE LOS DASSO

Thiago en Sporting (archivo fliar)

Años después, el básquet empezó a estar nuevamente en la vida de Silvia. Sus hijos Joaquín y Thiago hicieron deportes desde chicos, el fútbol y el rugby tuvieron su lugar antes de la naranja. “Estábamos yendo a Once Unidos porque lo habían invitado a Thiago a entrenar y cuando llegamos no quería entrar asi que me metí yo a jugar”, rememora Joaquín, el mayor de los hermanos.

“Era pre-mini, estuve unos meses y dejé porque quería volver al futbol. Pero al final no volví y a los meses retomé el básquet con Fede Ingrassia en mini”, cuenta Joaco.

Thiago, el más chico, se resistió ese primer día en Once Unidos pero solo un poco. “Jugaba al rugby en Jockey Club, después estuve un tiempo yendo a verlo a Joaquín entrenar y Fede Ingrassia siempre me decía que entrara. Y cuando me decidí, Fede se fue y tuve a Ale Dicoste como entrenador.”

Al tiempo migraron de Once Unidos a Sporting con varios amigos. “Pasamos con Ramiro Spadafore y Nacho Méndez” recuerda Joaquín mientras que con Thiago se pasaron Pancho Astolfi y Mateo Rodríguez Truchi. “Casi los mismos nombres que después nos pasamos a Unión”, agrega Joaquín.

Hoy a Silvia se la suele ver siguiendo a sus hijos. “Al principio sufría mucho que perdían y ahora lo disfruto mucho más”, cuenta la mamá y agrega: “después de un partido no se puede hablar, pero siempre intento decirles que disfruten más allá de los resultados”.

BÁSQUET LE GANA A LA NOVELA

En la mesa no se suele hablar de básquet, pero en la televisión el básquet tiene una ventaja sobre las telenovelas.

Joaquin en Sporting

“A la hora de la comida hay que ver básquet, aunque “Thiago suele ver la novela con mamá”, cuenta Joaquin.

“El rustico, o sea yo, mira Liga Nacional y el habilidoso mira NBA”, cuenta el mayor de los Dasso. Aunque, cuando coincide básquet con la telenovela del momento, Silvia y Thiago suelen buscar un Tele para seguirla.

EL NEGRO URCIUOLI

Hablando de entrenadores y de lo vivido en canchas de básquet, llegaron algunas lágrimas. Todo el que compartió o cruzó algunas palabras con Adolfo Urciuoli habla bien de él. Uno de los grandes referentes del básquet de la ciudad. “Fue mi primer entrenador”, arranca contando Silvia. Y casi que redobla la apuesta: “más que un entrenador era un papá”.

Entre algunas lágrimas que empezaban a mostrarse en las mejillas de Silvia, se dibujaba una sonrisa recordando al Negro. “Era gritón, pero trabajaba muy bien con los fundamentos. Nos hacía picar la pelota horas y horas”, recordó Silvia.

LOS QUINTETOS DE LOS DASSO

Los finales de las charlas tienen “el juego” de conocer los quintetos que armarían los entrevistados. Suele ser una respuesta que sale rápido, casi sin pensarlo, pero los Dasso lo pensaron bastante y no se incluyeron entre los cinco.

Joaquín armó un mix entre jugadores con los que compartió en Sporting y Unión. La media cancha bien “marista”: Hernan Ferrero, Facundo Carricart y Mario López Duran. Y en la pintura al chaqueño Santiago Barreto y Anselmo Blanco, con quienes compartió camiseta en el “Celeste”. Leo Pasetti el director técnico.

Thiago apostó por Mateo Rodríguez Truchi, Juan Morales, Juan Bourdal, Tato Monachi y Pancho Astolfi.  “El entrenador seria yo, pero vamos con la dupla Nicolas Mengoni-Esteban Fanproyen”, finalizo el más chico.



Ariel Bagaloni (ariel.bagaloni@hotmail.com)

En Twitter e Instagram: @arielbagaloni. Periodista. Productor de radio.

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