Básquet en la Sangre Destacadas

Dulce albinegro

El clan Agliano

El “Básquet en la Sangre” nos lleva a conocer la historia de una familia sinónimo de Sporting: los Agliano.

– Me voy a jugar al básquet

– ¿Y eso? ¿Para que vas? ¿Que produce?

El diálogo, entre Alejandro y su abuelo, se repitió mucho tiempo en los inicios en el deporte de Ale. Es que Salvador representa aquel “tano” que muchos de nosotros tenemos o tuvimos en nuestra familia. Esos que llegaron al país huyendo de la guerra o la pobreza, con una mano atrás y otra adelante, en búsqueda de horizontes más prometedores para ellos y su familia.

Esa generación entendía la vida como sinónimo de tiempo solamente para trabajar y encontrar el bienestar que habían ido a buscar a la Argentina. Los pasatiempos o los deportes estaban en un segundo plano también para su hijo, Pascual. Pero fue Mar del Plata –y el puerto- el lugar que los acogió y donde comenzó el camino de los Agliano, la ciudad donde son sinónimo de ambas cosas.

EL BÁSQUET, UNA NUEVA PALABRA EN LA FAMILIA

Alejandro fue la puerta de entrada a los deportes para la familia: “Yo jugué al fútbol en Sporting que en esa época tenía, veía algunos entrenamientos de básquet, de vez en cuando me sumaba pero nada más que eso. Después empecé a jugar al tenis en el Náutico donde también había una cancha de básquet, entonces con algunos chicos empezamos a jugar entre nosotros ahí, pero ya a los 12 o 13 me fui a Sporting a jugar al básquet, al principio no tan regularmente porque compartía el tiempo con el tenis, pero de a poco lo fui dejando y ya estuve de lleno ahí”.

Sin embargo, llegó un día donde Ale se dio cuenta que el básquet no era un hobbie como los otros deportes, sino que había algo mas…

“Cuando iba a primer año del colegio, me agarré unas paperas que no la detectaron bien y me bajó al sistema nervioso que me dejó 25 días en terapia intensiva. A mi me gustaban todos los deportes y cuando salí de terapia estuve mucho tiempo en cama para empezar a caminar y la recuperación. Escuchaba por la radio los partidos de Peñarol y Quilmes y hacia la planilla estadística con los relatos de Machiarolli. Ahí me di cuenta que me había enfermado con el básquet porque él lo contaba bárbaro y podía llevar puntos, rebotes y asistencias. Con eso me armaba una carpeta. Mucho tiempo después trabajé para la AdC haciendo estadísticas y las hacía de taco porque tenía la escuela de Machiarolli”.

Pascual (hijo de Salvador) y mamá Silvia tuvieron tres hijos: De mayor a menor Alejandro, Carolina y Fernando. La transmisión de la pasión por el básquet fue un misil directo del mayor al más chico de los hermanos.

“Alejandro me lleva 7 años y verlo jugar al básquet fue lo que me atrajo hacia el deporte. Empecé en Peñarol porque era el Club que estaba más cerca de la casa donde vivíamos con mis padres, era Premini. En la nivelación me acuerdo que tenía dos compañeros que me decían “vos pasala que nosotros nos encargamos de tirar”, como era el que recién empezaba, obvio la pasaba. Quedé en los B creo, estuve un año más o menos y ya después me fui a jugar a Sporting que ya estaba Ale.”

¿Y la pasabas?

Si, fue una cualidad que me quedó para toda la vida, resume entre risas Fernando.

 ¿Cómo eran como jugadores?

AA: “Yo del montón para abajo, trataba de tirar y no mucho más que eso, jaja! No tuve mayor trascendencia dentro del básquet local. Después empecé a entrenar cuando tenía 16 más o menos con los más chiquitos. Y a Fer lo dirigí cuando él era Sub 15 y en Primera también”.

FA: “Yo jugué todas las categorías, desde Premini a Primera y después a Premaxi (con Ale) ya dando un poco más de lástima, jeje! Jugué toda la vida de base, era muy calentón, debía tener un promedio de un técnico por partido, era bajito, no corría rápido, no tenía ninguna habilidad atlética pero creo que compensaba un poco todo eso con inteligencia para el juego. Tuve suerte porque muchos bases no había entonces jugué bastante. Creo que también tengo el tiro más feo de todo Mar del Plata (risas) es que era tan bajo que tenía que tirar muy de atrás, casi como un lateral de fútbol. Todo lo que no hay que enseñarles a los chicos hoy.”.

– “Pablo Huarte le decía “el demonio”, por su comportamiento dentro de la cancha. Pero la verdad que tenía mucho huevo”, aporta Alejandro.

– “Si, por lo calentón porque la verdad lo mío era más pasar, conducción, defensa y mucho huevo. Dios no me había proveído de mucho talento”, acepta Fer y agrega: “Una vez Carla (mi mujer) describió muy bien esta situación. Un día me fue a ver jugar en Intermedia y me dijo: “es increíble todo lo que podes hacer con nada”.

Sin embargo, pocas veces compartieron cancha los hermanos. La Premaxi fue la oportunidad que tuvieron de hacer lo que nunca les tocó por la obvia razón de la diferencia de edad:

“Con Ale jugamos juntos en la Premaxi, yo era el base y el tirador. La verdad que muy bien, lo defiendo. Yo conducía y el tomaba gran cantidad de tiros con buena efectividad”, sintetiza Fernando.

Fernando Agliano

NUEVAS GENERACIONES Y NUEVOS ROLES

Con la etapa de jugadores ya en el pasado, el básquet los fue encontrando del lado de afuera de la cancha. Al mismo tiempo que la vida fue trayendo nuevos talentos a la familia. Santiago de 16, Mateo de 14 y Gaspar de 11 son los primeros tres hijos de Alejandro de su primer matrimonio (además de Bautista, de 3, con Carolina su actual esposa):

Se están tirando muy abajo como jugadores ¿De dónde creen que Santi, Mateo y Gaspar incorporaron el talento?

AA: “Lo que tienen ellos es que les gusta mucho el deporte. Tengo fotos de Santiago a los 6 meses ya adentro de una cancha de básquet y con el resto lo mismo, viven el básquet desde muy chiquitos y yo al ser Entrenador pasaron mucho tiempo ahí. Yo ya siendo Entrenador, con Santi y Mateo siendo Mini y Premini era ir y venir todo el día al Club. Tienen muchas horas de cancha y Club, y lo mismo va a pasar con Bautista, el más chiquito de 3 años, mi mujer lo lleva desde siempre, es más, su primer palabra fue “básquet”.

¿Cómo fue la mutación a entrenador? ¿Alguien motivó ese cambio?

“En ese momento, ya de Cadete o Juvenil, era Pablo Huarte el Coordinado del Club, no sé si era un referente para mí pero me gustaba lo que estaban haciendo, pregunté si me podía sumar y arranque de monitor”, cuenta Ale.

Fernando, en cambio, tuvo un proceso que demoró algunos años más: “Yo dejé de jugar al básquet, más que nada para que no me deje a mi. A Santiago lo fui a ver todos los partidos desde Mini y el año en que su camada salió campeona de esa categoría fue que Maximo (Chorny) que es el hijo de mi mujer, pero como un hijo para mi se enganchó y quiso empezar a jugar al básquet. A partir de ahí empezaron a jugar juntos en U13, saliendo Campeones Argentinos, y viendo todo eso desde la tribuna pensé en que me gustaría vivirlo desde el otro lado, entonces al otro año Ale me dio la posibilidad de ser asistente suyo los últimos dos años con este equipo. Me quedan recuerdos de eso para toda la vida y en este 2020 iba a empezar mi primer año como Entrenador formal de la Primera B”.

Alejandro, Pascual, Santiago, Mateo y Gaspar

Santiago y Mateo se suman a la charla:

¿Cómo es tenerlos en la familia? ¿Cuánto les aportan como ex jugadores o entrenadores en el día a día?

Alejandro se adelanta y responde primero: “Yo trato de no decirles nada de básquet. Alguna que otra cosita por ahí, pero nada más. No me gustan los padres que desde la tribuna están dele hablarles a los chicos. Cuando soy papá, soy papá y listo, para apoyar y felicitar. Lógicamente de la misma manera que si me toca dirigir a uno de mis hijos el trato es como un jugador más. En casa se habla mucho de básquet pero de manera general, NBA y esas cosas, pero nada de lo que ellos hacen dentro de la cancha.”

Santiago, el mayor, tiene muy claro el panorama: “Para mi es muy importante tenerlos porque compartimos la misma pasión por este deporte. Fer, por ejemplo, como asistente y ex jugador me ayudó bastante dándome consejos sobre como encarar diferentes situaciones. Me empuja bastante con el tema de los huevos, le dá mucha importancia a eso y me incentiva mucho. Mi papá lo mismo, me da mucha confianza tenerlos a los dos, por más que adentro de la cancha no digo que son mi papá y mi tio.”

Mateo, más conocido como “el Dulce” también tiene su visión: “Es muy importante tenerlos, al ser entrenadores y ex jugadores cada consejo que te den te va a servir. Cuando era Mini me acuerdo que después de los partidos mi papá siempre me recomendaba cosas y me marcaba lo bueno y malo para mejorar. Yo ahora, siendo U14, estoy esperando tenerlos como Entrenador a alguno de los dos. Ah, y de Ferto heredé lo calentón”, termina riendo quien es señalado como el más picante del Club, algo que irán conociendo a lo largo de la charla.

Fernando y Santiago

SIERRA DE LOS PADRES

La casa familiar en Sierra de los Padres es el Madison Square Garden para ellos. Allí hay duelos de todo tipo y entre todos…Alejandro, Fernando, Santiago, Mateo, Maximo Chorny y Gaspar. Duelos sobre los que hay varios grises:

“Hay estadísticas. Un día jugamos Maxi y yo contra Ferto y mi papá. Partido muy fácil para los jóvenes porque el otro equipo tenía una babosa defendiendo como Alejandro. El que era defendido por mi papá tenía 90% de chances de hacer gol. Después los 1 contra 1 con mis hermanos es un quilombo, se pelean todos, lloran, patadas. Se juega a muerte. Y en la Play los tengo de hijos a todos, fácil. Mateo encima heredó lo calentón de Fer y un día después de perder un NBA agarró el joistick, lo puso debajo de la canilla, lo mojó todo y obvio que no sirvió más”, dispara primero Santi.

PN: Mateo, ¿compraste vos el nuevo joystick, no?

– “Si, tuve que comprarlo. Lo pagué con mis ahorros”, cuenta Dulce.

Fer comienza resignado pero después ataca: “Muchas de las cosas que dice Santi de los duelos son ciertas, aunque se olvidó de contar que en los 1 contra 1, muchas veces gano yo, pero creo que se le pasó contarlo. Me duele en el corazón que diga que Mateo heredó de mí lo calentón, aunque el gen viene de más arriba. De su abuelo Pascual (nuestro papá). Yo de todas formas ya no me enojo tanto y trato de demostrarles que pude cambiar y que ellos también pueden hacerlo. ¿Y en la Play que podemos hacer? Si nacen con el control en la mano…

Con el correr de la nota, descubrimos que Máximo Chorny (16) también es parte de la familia prácticamente. Él es hijo de Carla, la esposa de Fernando, y vive con ellos hace muchos años y por eso también es voz autorizada en el tema:

“En Sierra tuvimos muchos duelos y muchos enojos. Entre Mateo y Gaspar hay una rivalidad ahí, es un duelo muy picante, que hay que tenerlo controlado porque sino termina mal. Una vez me acuerdo que jugamos Santi y yo contra Ale y Fer, la vieja escuela contra la nueva.  Ale quiso marcar a Santi el cual lo cagó a goles. Y como yo claramente estoy por debajo de Santi, cambiaron la marca. No sabemos como pero yo también lo cagué a goles a Ale, jaja! Claramente somos campeones de Sierras los más jóvenes. También en uno contra uno entre todos nos matamos, pasa de todo ahí, pero la verdad que la pasamos muy bien, nos divertimos mucho”.

Santiago, Fernando y Maxi

– “No entiendo por qué no dicen que en los uno contra uno gano yo. Me parece un dato relevante”, se defiende rápido Fer.

– “Es que ganas solamente el primero. Después te cansas y te matamos”, responde Santi

– “Es verdad, pero muchas veces haciendo trampa o dando lástima. Cada vez que pasa algo o hay alguna dividida, sale diciendo cosas como “ah dale, déjenme que soy el viejo”. Se las dejamos pasar, gana y se agranda.”, aporta Maxi.

– “Gano uno y después no me puedo mover, es asi. Pero también es verdad que Maximo no es el mejor perdedor de todos acá”, replica y se sigue defendiendo Fernando

– Voy a decir dos cosas en cuanto a los partidos en Sierras… Uno, la mano intacta tengo. Y 2 estoy jugando sin rodillas mira si les doy ventaja. Y Ferto es especialista en defensa…saca tus conclusiones. Pero me gustaría que cuenten como les va en el paddle.

– ¡Gran Jugador de paddle, Ale!, cierra Fer.

PASCUAL, LA CÁBALA OFICIAL

PN: ¿Pascual, re tano, no?

FA: “Pascual tano de los de antes, igual con las generaciones se van aflojando mi abuelo era mas bravo, igual los dos de muy buen corazón, de esos que dan todo por la familia.”

AA: “Pascual es muy honesto y muy trabajador. Tiene muchas cosas para tomar como ejemplo, pero tal vez no sabía perder. Jugabas a cualquier cosa, por ejemplo a las cartas, perdía y se enojaba. Pequeño defecto.”

SA: “Pascual es la gran cábala de Sporting. Con su campera no perdió ningún partido.”

AA: “Yo tengo 0 cábalas. Nada. Y cuando dicen que ganan por la campera, que lo único que importa es eso, me quiero matar. Uno planifica, scoutea, entrena, toma decisiones y después resulta que ganas por una campera… Encima tiene dos. Una roja y una marrón. Cuando pierda con una, la cambia por la otra, increíble.”

Pascual y su campera

FAMILIA ALBINEGRA

Sporting es un Club con historia y muchos años en el básquet de Mar del Plata sabiendo generar una tradición albinegra y sentido de pertenencia. Pero pasó mucho tiempo hasta que el nombre logró ser conocido a nivel del básquet nacional. Los títulos de Campeones Argentinos 2017 y 2019 de la camada de Santiago y Maximo, con el agregado del Cuerpo Técnico Agliano-Agliano, lo posicionaron rápidamente donde todavía no había estado.

SA: “Sporting para mi es mi vida. Es básicamente donde nací, donde jugué toda mi vida. Le tengo mucho cariño a la camiseta, somos un Club un poco humilde pero con mucha garra y ganas de aprender.  Y los títulos significaron muchas cosas, nosotros somos un Club de barrio y empezar a salir en los Medios por logros asi es muy bueno para hacerse conocidos y que muchos equipos, por ejemplo en el Torneo Open Sports, quieran jugar con nosotros por ser los Campeones. Fue increíble, un sueño. Y volver a ratificar en U15 que no habíamos ganador por suerte sino que nos lo merecíamos y somos los mejores fue importante para todos”.

AA: “Somos 8 viviendo en casa. Caro y yo, los hijos de ella que son Franco y Sofi, más Santi, Mateo, Gaspar y Bautista. Somos todos iguales, una sola familia. Y los Torneos Argentinos ratificaron eso, como vivieron ellos, los nervios, ir todos a la cancha, todos alentando. Santi y Maxi jugando, Fer y yo en el banco, Mateo siendo el barra número 1 en la tribuna… Sporting nos unió todavía más a todos como familia”.

Los 8 que muchas veces son

FA: “Para mi Sporting es mi vida. Si me decis básquet que es lo que más me gusta, automáticamente relacionado está el Club, donde pasé muchos años de mi vida. Jugué, hice reloj, asistí, entrené, ocupé todos los lugares posibles. Me siento totalmente identificado con el Club. Y con respecto a los títulos a mi me pasó algo particular, que acompañé el primero en U13 como hincha desde la tribuna y ahí me picó más el bicho de pensar que por ahí lo que sé, más lo que me pueda preparar poder estar del otro lado cuando sucediera algo como esto con Maxi y Santi. Ahí el proceso de dos años que arrancamos con Alejandro fue muy lindo e inolvidable por el grupo que formaron los chicos y por como terminó todo”.

MC: “Sporting para mi significa mucho más que un Club de básquet porque no solo queda ahí. Somo todos una familia, dese U13 que arranqué conocí personas hermosas, formamos un grupo genial y que el día de hoy seguimos unidos. Eso no lo encontrás en muchos lados, más allá de jugar bien adentro de la cancha, pero ser tan amigos fuera de ella es difícil de conseguir”.

MA: “Desde que nací y empecé a jugar al básquet voy a Sporting, es mi casa. Tengo una pasión por el básquet muy grande y Sporting te inspira eso y te enseña valores como el compañerismo y el saber dar la cara por tu compañero. Me emocioné mucho cuando Santi y Maxi salieron campeones en 2017 y 2019, fue muy lindo”.

– “Creo que eso es lo mejor de Sporting, que es una familia”, sintetiza Fernando.

– “Y eso que acá falta la verdadera promesa: Gaspar Agliano”, cierra Maximo

DULCES QUINTETOS

Como en Sierra de los Padres, armar un equipo imaginario para ganar y divertirse, también genera polémica y debate. Pero luego, todos pudieron armar el suyo. Spoiler alert: mucha familia en ellos, como no podía ser de otra manera. Y al Dulce Mateo lo quieren todos…

SA: “¿Puedo poner familiares con los que no haya jugado?”

PN: Si, pero si lo pones a Fer, capaz no le da el físico y ganas el primer cuarto nomás. Digo, por lo que cuentan ustedes…

SA: “Ah, bueno. Entonces no. Hago un equipo para ganar.”

FA: “Poneme, gil. Es imaginario, juego todo el partido. Lo voy a matar”

PN: Tiene que ser para ganar y divertirse. Viste que los compañeros de MJ mucho no se divertían, pero ganaban…

MC: “El dulce es mi defensa estrella.”

SA: “En mi equipo, antes que los jugadores lo quiero al Dulce de barra N°1. Si hay pelea no se achica, bravo, putea a los árbitros. Cualquier cosa que necesitemos para molestar al rival, él lo va a hacer. Nunca nos van a cagar el partido porque le van a tener miedo si les habla el Dulce.”

Mateo y Gaspar

Ahora si, los quintetos…

Maximo: “Santi de 1 porque nos entendemos un montón, él la agarra la revolea, yo la agarro y la bandeja que sea lo que dios quiera. De 2 va Joaquin Basualdo, gran amigo, muy inteligente y gran pasador. De 3 va Gero Sala porque por más que le cueste largarla mete todo. De 4 yo porque tengo que jugar sino me aburro. De 5 lo pongo a Juan Salinas porque la rompe y me divierto mucho con él. De cuerpo técnico la dupla Agliano-Agliano nos va a llevar lejos. Ah, y en el banco, por las dudas quiero tener al Dulce. Mateo tiene que estar, ya sea para apoyar, o si tiene que entrar para pegarle a alguno, tiene que estar listo. Y Gaspar, porque si Santi se come los mocos, el base es Gaspar Agliano, si o si.”

Santiago: “Base, muy peleado entre Gaspar y yo.  Le estoy dando muchos consejos y de grande me va a pintar la cara. Debería dejar de hablarle. De 2 Gero Sala que es como mi primo y jugamos juntos desde siempre. De 3 Mateo Corsaro, un capitán que como él no hay. De 4 Lucas Fresno, si las papas queman lo tengo y que haga un par de goles. De 5 a Juan Salinas o Max Chorny. Ah, ya que Chorny puso suplentes yo pongo los mios: Agustin Sandoval. Si el otro equipo tiene un jugador bueno, entra Sando, mete dos cortitos, lo echan, sale ovacionado, el otro queda lesionado. Un genio Sando, se lo quiere muchísimo en Sporting y él se lo ganó, por buena persona.”

Alejandro: “Quinteto no tengo. Siempre pienso q las nuevas generaciones son mejores. Si tengo que elegir… Elijo mi equipo U15 del año pasado completo.”

Fernando: “Si tuviera que elegir un quinteto de jugadores con los que jugué, me daría mucha vergüenza. Siendo asistente del equipo de los chicos, me pasa como Ale. Si tengo que poner un quinteto también sería ese. De última me pondría como jugador 13 para compartir la cancha. Ojo, jugué con grandes personas como el Pelle o el negro Zeta, pero no estamos al nivel de estos chicos. Y obvio, Gaspar y Mateo tienen que estar”.

Mateo: “Santi de base que es un base que penetra muy fuerte al aro y defiende como un caballo. De escolta Gaspar Agliano, muy buen jugador para la edad que tiene y coincido con Santi que está mejorando mucho y que dentro de unos años nos va a pintar la cara a todos. De 3 pongo a Geronimo Sala que es como nuestro primo. De 4 va Maximo Chorny, gran persona y jugador aunque a veces se sale un poco de quicio. De pivote pondría a Agustin Sandoval porque si tiene que pegar, pega. La dupla técnica Agliano-Agliano y de sexto hombre el Dulce Agliano, o sea yo.”



Ignacio Saraceno (saraceno.ignacio@gmail.com)

En Twitter e Instagram: @ignaciosaraceno. Periodista desde 2007. Co-Fundador de PN. Jefe de Prensa y Redactor de diferentes Organizaciones y Eventos de AMB, LNB, CABB y FIBA Américas.

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