Básquet en la Sangre

El Yin y el Yan

Dalila defiende a Daiana (PN)
Dalila defiende a Daiana (PN)

Las hermanas Di Benedetto se sumaron a Básquet en la Sangre para contar la historia de dos personas tan distintas, unidas y complementarias como el Yin y el Yan.

Daiana es Entrenadora de Premini, Mini, U13 y Escuelas femeninos. Ella, junto con su hermana menor Dalila, son jugadoras de la Primera de Quilmes y se animaron a contar su historia.

Una historia de hermanas tan distintas en la vida pero que el básquet y el Club las ha igualado y hermanado de la mejor manera.

Daiana empezó ese camino de Entrenadora con los Cebollitas masculino por el año 2008, aunque el Plan a futuro con Luis Fernández era darle forma a las categorías mas chicas del femenino, lo cual se fue dando con el tiempo. De aquel comienzo con ¼ de cancha, llegaron a completar la tira y hoy ella eligió quedarse con las más chicas, mientras que las más grandes quedaron en manos de Profes del Instituto del Club y la Primera, como siempre, de la mano de Hector “Cholo” Picón.

-¿Y vos Dalila? ¿Nunca Entrenadora?

-Olvidate, no me gusta. No me gustan los niños para nada! No soy tolerante. Cuando ella arrancó y no tenía quien la ayudara, yo juntaba paciencia y fui a darle una mano.

-“Igual no tenés mucha paciencia”, aclara Daiana entre risas

-Bueno, junté la poca paciencia que tengo y fui a ayudarla, pero había algunas niñas que me sacaban un poco de quicio. La verdad que no pude. Duré algunos meses nada más. Pero de verdad se me hizo imposible. Por ejemplo, había una nena que Daiana le decía todo con su tono de maestra y con mucho amor “bueno, ahora la picamos con la izquierda”, se largaba a llorar y yo le gritaba “¡pero ni lo intentaste!”, entonces ahí iba y le decía a ella que se ocupara porque la iba a matar, jajaja! No naci para eso…

– “Fue una época que parecía que tenía una alumna más porque Dalila no tiene filtro para nada. Asi como en la cancha, en la vida es igual. Y cuando entrenaba un poco peor. Se la agarraba hasta con los padres que miraban, los echaba de la cancha a los gritos y yo tenía que pararla porque si no se armaba”, sigue recordando esa situación con mucha gracia la mayor de las hermanas.

VECCHIO MOSTRANDO EL CAMINO

Hace unas semanas (y también en el libro “El oro y el Aro” de Alejandro Pérez y German Beder), Guillermo Vecchio, dio una nota aseverando que él era quien empezó con todo el camino de la Generación Dorada de nuestro básquet. En cierto punto es cierto, y en otro, una exageración.

El DT de la Selección Argentina en los 90 tuvo los primeros contactos con los Ginobili, Oberto y compañía que luego tuvieron sus logros con Julio Lamas a finales de esa década, se consagraron con Rubén Magnano y se mantuvieron arriba con Sergio Hernández en los 2000. Luego continuarían con la leyenda viva hasta hoy día.

Vecchio siempre tuvo una personalidad extravagante y esas declaraciones son un poco producto de eso. Nadie puede adueñarse del talento de esos fenómenos, ni de los caprichos del destino que conjugaron a los mejores de la historia en cada posición, conformados en un grupo humano que hizo al más grande equipo argentino. Todo en el mismo tramo de la historia. Sin quitarles méritos a estos DT y a otros que los formaron, la Generación Dirada parece más una intervención divina que otra cosa.

En fin, el por entonces DT de Quilmes en la Liga, puede colgarse otra medalla, la de acercar a la familia Di Benedetto al básquet. Con Daiana empezó todo…

“Yo empecé a los 14 y Dalila un poco más tarde, porque le insistimos, a los 9. En mi familia no solo fue 0 básquet siempre, sino 0 deporte. Mi papá laburaba en el puerto y se embarcaba días y días, mi mamá con las cosas de la casa porque el no estaba. Pero a mi siempre me gustó, tenía recortes de la NBA pegados en la pieza y todo, pero nunca había jugado. Hasta que en un momento me puse muy pesada con el tema e insistía con que quería una pelota de básquet y me regalaron una”, arranca recordando la mayor el entre al deporte.

“Pero el quiebre fue un día que me llama mi mamá que labura en la Feria de los Artesanos, para decirme que me fuera ya para allá porque en el centro estaban jugando al básquet en la calle. Era un evento que organizaba Vecchio frente a la Catedral. Cuando llegué ya estaban desarmando pero ella me dice que habló con un hombre que le dijo que vaya a Quilmes, que lo busque a él y nos iba a presentar al Entrenador. Imaginate nosotros con 0 deporte no teníamos idea donde quedaba el Club, pero averiguamos, fuimos, nos recibió en la Oficina de Liga del subsuelo y nos llevó donde estaba el Cholo Picón”, completa Daiana.

Con Dalila la historia fue bien diferente, de hecho al revés, porque fue a ella a quien hubo que convencer: “A mi me insistían cuando ella empezó, porque aparte ya era grandota, pero no quería saber nada, ya iba a natación y se me superponían los horarios, estaba odiada. Pero como surgió ese problema de los horarios terminé haciendo solo básquet. Empecé a entrenar y a entrenar en Mini hasta que un día me llama el Cholo y me dice las palabras mágicas: “te espero el martes 19.30 para entrenar con las Infantiles”. Para mi fue la gloria, era bajar del segundo piso a la canchita de atrás. Vos no sabes la alegría que tuve ese día porque en ese momento te tenías que esforzar en serio para que te federen, no como ahora que llega uno y ya lo federan, que es casi un trámite. Igual, fue por alta, no por talento porque era horrible, encima era un bodoque”, reconoce la menor entre risas cómplices.

(archivo flia)
(archivo fliar)

EL YIN Y EL YAN

No se puede decir que son como el agua y el aceite, porque ellas si de verdad se mezclan, son muy unidas. Por eso se autodefinen como “el Yin y el Yan”, porque lo que le falta a una le sobra a la otra y viceversa. A la vez que todas esas diferencias están a la vista de todos.

“Ella no se puede sacar el personaje de la Entrenadora de encima. No te lo dice de mala manera, pero está constantemente marcándote el error y yo es algo que no tolero”, ataca primero la menor.

Daiana se defiende al instante “Pero no es que marco el error, sino que busco la corrección. Obviamente que no paso por arriba de ningún entrenador, pero en la cancha si veo que erra 4 tiros libres seguidos, le digo: “che, levantá el codo”, pero como ella no se aguanta que le digan nada, va y me raja una puteada ahí nomás. Pero en la siguiente levanta el codo, la mete, y no me da la razón”.

“Eso es de toda la vida. Es como que desde chicas nuestra mamá nos marcaba que Daiana era la más correcta y yo siempre como más un descorche. Pero igual como nos llevamos hoy es un lujo a como era antes. Llegamos a encerrarnos en el baño a pegarnos, pero a medida que fuimos creciendo nos fuimos haciendo súper unidas”, intenta resolver el trauma de pequeña Dalila.

Y completa: “Está bueno porque nos complementamos en serio, somos el Yin y el Yan como verás. Asi como ella me dice que me equivoco en los partidos y me enojo, en los entrenamientos le pido ayuda porque técnicamente sé que me faltan un montón de cosas, pero lo suplo con la actitud y la garra. Yo me voy a matar por una pelota, no me importa si está entre dos flacos que midan 6 metros y pesen 300 kilos, yo me tiro de cabeza”

“Si, ella saldría siempre en el ránking rústico”, acota Daiana pero vuelve rápido a casa y suma: “Mi vieja es Dalila y mi papá soy yo. Mi mamá hacete la idea que jugamos un domingo a las 8 de la noche que no hay nadie y ella está con el gorro de Quilmes golpeando las tablas, una corneta y puteando a los árbitros. Pero siempre fue y sigue yendo antes a cobrar las entradas y hasta fue Delegada”.

“Y mi papá 0 básquet, te llega a decir: ”¿otra vez las tengo que ir a ver perder, por qué no te llevas la cama al Club? Ya estás grande, todo el día picando la pelotita!”. Pero el lo que todavía no entiende es que además de entrenar o jugar yo a la noche, ahora es mi trabajo durante la tarde. Yo le digo: “Pero Pá, ahora me pagan eh!” y entonces se queda mirando y se calla. El otro día pobre encima que va poco, fue a vernos y a mi me golpearon fuerte en la cara, terminamos en la Clínica, ahí se asustó. Pero bueno, de a poco entendió que esto me hace felíz”

EL CHOLO

Hay un nombre que explícita o implícitamente estuvo sobrevolando la charla con las hermanas Di Benedetto. Ese nombre es el de Héctor “el Cholo” Picón. El DT de la Primera femenina de Quilmes fue quien las acompaño desde sus inicios hasta hoy en día. Son más de20 años junto a una persona que se puede definir como su padre basquetbolístico.

Daiana lo tiene bien presente: “La primera frase que me dijo apenas entré a la cancha donde él entrenaba me la grabé para siempre y es el día de hoy que la uso para todas las nenas que vienen a jugar por primera vez. Me agarró y me empezó a preguntar…”

– ¿Jugaste alguna vez?

– No

– ¿Nunca?

– No

– ¿En el colegio tampoco?

– No.

– Bueno, la chicas ya vienen jugando, pero todo va a depender de las ganas que le pongas

“El Cholo me recibió con esa frase que parece muy simple pero es bien verdadera. Con esa frase desde el 97 hasta hoy que tengo 32 no paré nunca, simplemente porque le puse ganas. Al año siguiente ya fui Selección de Mar del Plata y todos los años que le siguieron también. Se ve que no había muchas chicas para elegir, jajaja!”

Dalila, a quien el Cholo le insistió para que jugara, no tuvo el mejor comienzo: “Fijate como no entendía nada y la paciencia que me tuvo que en mi primer partido como Federada con el Cholo me acuerdo que me manda a la cancha. Yo entré con la camiseta 15, pero del otro equipo no había nadie con ese número, entonces no defendía a nadie. Viene una jugada y anoto mi primer doble y le empiezo a gritar: “Tomá Cholo, para vos, mirá, para vos que no confiabas en mí”, ¡¡tenía 10 años!! Entonces el Cholo me dice que vaya a defender y yo le contesto que no hacia falta porque no había ninguna 15 en la cancha y le saco la lengua. Obvio que tanta paciencia no me tuvo porque me sacó al toque, jajaja!”

“No se lo dedicaba al Cholo por bronca, sino porque ella era asi. Contestataria y altanera con todos…con mamá, conmigo, con el Cholo. Yo la llego a tener de alumna la mato”, completa Daiana.

“El Cholo es como una columna, es parte del Club. Yo no tuve ningún otro Entrenador en Quilmes que no fuera él”, repasa Dalila

Sin embargo, la mayor de las hermanas si tuvo otros Entrenadores, y por eso le da un lugar especial al Cholo con quien vivió diferentes situaciones antes y ahora.

“Yo si lo tuve a Javier Bianchelli por ejemplo, que es un fenómeno, en ese momento nos hacía entrenar a los juveniles masculino y femenino juntos, incluso en pretemporada. Fue un buen cambio porque está bueno aprender de diferentes personas, pero el Cholo la verdad que es como un padre más para nosotras, estuvo desde siempre en el camino del básquet”.

“No sabés lo que es el Cholo, a veces viene y nos dirige con el nene de alguna jugadora a upa. Que por ahí uno dice “que poco formal o profesional”, pero no, todo lo contrario con eso te transmite otro tipo de valores. Como cuando yo empecé como Entrenadora con las chicas que me dio un poco de cosa porque él estaba ahí, sentía como que ocupaba su lugar, pero él me bancó desde siempre. No hizo ni falta hablar o aclarar nada”

Daiana y Dalila (Archivo fliar)
Daiana y Dalila (Archivo fliar)

EL FEMENINO Y SU REALIDAD

La última década fueron años duros para el básquet femenino a nivel nacional. Pero a nivel local o regional la situación se tornó muy oscura. La actividad que supo tener un pico muy alto en Mar del Plata, comenzó a desaparecer de a poco. Esto es algo que vivieron muy de adentro.

“Yo en Cadetas o Juveniles era el tercer o cuarto cambio, tenía una camada de jugadoras tremendas que salían campeonas casi siempre. Aparte estaban Kimberley, Unión, Peñarol, Tres Arroyos, Rivadavia, etc, jugábamos siempre y muy seguido. Después vino la mala época y el bajón del femenino”, recuerda Dalila.

Daiana, al ser jugadora y Entrenadora, puede darle una especial atención a lo que pasa: “Yo siempre les digo a mis jugadoras que este año hubo un cambio importante. Tienen las cosas mucho más fácil, si tenes condiciones siempre va a haber alguien que te ubique o te haga jugar en el nivel que corresponde. Hay muchas posibilidades, antes para que una nena pudiera entrenar con varones era todo un tema y ahora tenes un Torneo Oficial donde directamente jugás con y contra ellos. Llegar a una Selección Argentina era exclusivo de las que estaban en la Metropolitana, hoy ya no es así, hay otras posibilidades”

“Para nosotras ese retroceso fue terrible. Yo me acuerdo que en la Cancha 2 no podías pasar de la cantidad de chicas que tenía el Cholo. Era Infantiles y Cadetas, después Juveniles y a lo último la Primera sola, se dividían la cancha, no daba abasto el lugar. Y llegó un momento que no había nadie, solo nosotras, y es más, tuvimos un montón de problemas…que nos sacaban la cancha, que no jugábamos, que no entrenábamos. Y nos mantuvimos pura y exclusivamente por voluntad nuestra. Jugábamos cada 2 meses…algo horrible realmente”, se lamenta la más chica de las hermanas.

“Mismo también lo que les pasó a las chicas de Kimberley y Unión que llegaron un día con el bolsito y les dijeron que no había más básquet femenino y muchas se fueron a Teléfonos por ejemplo. Pero la verdad es que seguimos por amor al Club y a la amistad que teníamos, era esperar el martes que entrenábamos para vernos, aunque ni siquiera nos cambiáramos o tuviéramos cancha. Pero la aguantamos y con toda esta oleada de cambios en la Asociación, se dio también que yo me recibí y empecé con las más chicas, y junto con Belén que ya tenía unos años en Peñarol, o con Silvana en Once Unidos, la cosa empezó a caminar de a poco”, empieza a recordar Daity.

Y completa la idea: “Fueron 8 años de nada. Ni siquiera presentábamos Selección, fue muy duro. Como éramos chicas al principio no nos dábamos cuenta, pero a medida que crecimos ya se notaba, jugábamos una vez por mes o cada dos meses, y eso desganó a muchas, lo que hizo que se fuera desangrando de a poco el Femenino. Hubo un momento, ya de grande, entre que no jugabas y no entrenabas que casi tirás la toalla, porque decís ¿para qué?”, completa la reflexión Daiana.

Campeonas provinciales
Campeonas provinciales

PEÑAROL Y EL FEDERAL

Un poco producto de ese cambio en el Femenino, fue que nació el Federal Femenino de la CABB. Peñarol es el equipo de Mar del Plata que participa. Ellas, como chicas de Quilmes de toda la vida ¿cómo lo viven?

“Si bien nos encantaría jugarlo, no sentimos bronca, envidia ni nada por el estilo. Nos pone súper contentas que haya un equipo en la ciudad que participe, incluso las hemos ido a ver. Obviamente que te pica el bichito de querer jugarlo también pero son demasiadas trabas (la plata al frente de todas) que hace que no podamos jugar”, arranca a contestar Dalila.

De una manera más personal, Daiana se analiza: “A mi me pasa que desde que empecé a ser Entrenadora, mis prioridades cambiaron. De chiquita entrenaba triple turno, gimnasio, pedía para entrenar con otros… Pero cuando arranque como DT estoy como del otro lado del mostrador y más la fractura que tuve en 2013 el cual fue un año durísimo para mi, es como que me dio un parate. Yo hoy disfruto de jugar, pero ya prefiero planificar un buen entrenamiento que ir yo a entrenar. El Federal lo veo más por la oportunidad que se les presenta a las nenas que por el lado de aprovecharlo yo.“

Pero retoma la línea de su hermana y cierra: “Es súper positivo que esté y que lo jueguen, yo les digo a las nenas que tienen que ir a verlo porque ese es el básquet al que hoy al menos tienen que apuntar. Yo ya no lo voy a jugar, pero ellas si, y lo tienen que tener como una meta. Nosotras a lo sumo apuntábamos a una Selección local cuando estaba o a que te suban de categoría, esto es un techo muy alto que debería motivarlas para seguir. Si estaría bueno que sirva para expandir y que los demás Clubes acompañen el crecimiento y no sea solo un foco en un solo en Peñarol”.

LA SELECCIÓN JUNTAS

La diferencia de edad no les permitió compartir cancha durante las categorías más pequeñas. Sin embargo, hoy comparten una Selección de Primera que parecía ser la primera ocasión, pero no, hubo otra en 2014…

Ya entre risas de ambas, Daiana lo recuerda: “En 2014 estuvimos con Pitu Belza que después se fue y agarró Tomy Sirochinsky. Aunque en realidad ella entró por la ventana, como que vio luz y entró. Entrenamos bien, se hicieron los cortes y dos días antes de viajar Tomy me pregunta si mi hermana no quería ir”.

“Se lesionó todo Mar del Plata y me llamó”, agrega Dalila con humor.

“Tomy me preguntaba como preocupado “¿che tu hermana querrá?, falta poco y por ahí la complico” y yo mantenía la cordura, le decía que no sabía, que creía que si, pero le pasaba el teléfono para que arreglen, pero por dentro sabía que ella se moría por ir, nunca le había tocado estar en una Selección, era capaz de ir colgada del colectivo”, suelta Daiana.

“Es así, con tal de ir a un Provincial si queres voy y te barro todas las piezas, jajaja” tira Dalila

Pero la mayor agrega: “Ella juega hace casi 20 años y nunca tuvo la chance de ir, siempre corrió un poco de atrás mientras que yo ya había tenido varias convocatorias y Torneos. Pero la verdad es que ella pesaba 40 kilos más que ahora, pero entrenó con un equipo de varones de UTN durante 3 años y dio un vuelco, me pasaba por encima a veces y creo que merecía la oportunidad, aparte que pivotes no había muchas”

“Yo estaba en Kinesiología porque me había lesionado la rodilla y Daiana me manda un mensaje haciéndose la misteriosa diciéndome que me iban a llamar por un tema importante. Imaginate yo en la camilla volviéndome loca por saber de que se trataba, pero de la lesión hasta el día de hoy ni noticia, ni se lo mencioné, tenía un dolor tremendo pero yo quería viajar”, cuenta con mucha gracia quien finalmente viajó a Pergamino justo el día de su cumpleaños a un Torneo que Mar del Plata ganó.

“Este año estamos las dos de vuelta, ya ella legal (risas), pero estamos como en diferentes etapas. Dalila está muy motivada y compenetrada y yo estoy también, pero más tranqui. Por la fractura de hace unos años tengo una placa de titanio en la pierna y no debería estar jugando. Es como que pueden ser señales de que ya tengo que darle lugar a mi otro yo, a la Entrenadora. Pero nos complementamos perfecto porque cuando yo estoy medio bajón, ella viene y me empuja, y al revés también”, cierra Daiana.

UN TROPEZÓN NO ES CAÍDA

Mejor dicho…dos tropiezos si son dos caídas. Primero Dalila y luego Daiana recuerdan cada una la suya.

“Me acuerdo un último partido contra Unión, imagínate todo lo que te cuento que motrizmente no soy la mejor de todas, me caigo seguido, no tanto como Julia Caro igual (risas). Cuestión que me pegué un palo increíble que quedé desparramada abajo del aro. Me entro a reir que no puedo parar con Pato Pagani que era el árbitro. Nos empezamos a contagiar todos los que estábamos en la cancha, jugadores, árbitros, entrenadores. Fue tanta la risa de todos que tuvieron que parar el partido.”

“Jugando en el Club agarré un rebote y todos empezaron a correr.  Yo como pivote, el más lento de la cancha, iba a atras de todos hasta que en la mitad de la cancha me desplomo de tal manera que todos pensaron que me había desmayado o me había agarrado algo. Pero no, los cordones de las zapatillas eran muy largos y el moño no llegaba a recogerlos todos. Y aunque los había metido adentro de la zapatilla se salieron, los pisé y no pude nunca dar el otro paso, me quedé como en el aire hasta que cai de lleno al piso.”

Hablan hasta por los codos, a veces se pisan, pero más son las que se complementan. Así, como cuenta su historia…

Ambas en la Primera de Quilmes (archivo)
Ambas en la Primera de Quilmes (archivo)

Ignacio Saraceno (saraceno.ignacio@gmail.com)

En Twitter e Instagram: @ignaciosaraceno. Periodista desde 2007. Co-Fundador de PN. Jefe de Prensa y Redactor de diferentes Organizaciones y Eventos de AMB, LNB, CABB y FIBA Américas.

Comentarios

Escriba un comentario
  • siendo de “la vereda de enfrente” vale doble mi felicitación por ser dos buenas minas, y lo digo así como se le dice en el barrio a las mujeres que son excelentes personas y reman a la par la que les toca, sea en el deporte como en la vida. Felicitaciones para ambas y para PN por acordarse de ellas

  • siendo de “la vereda de enfrente” vale doble mi felicitación por ser dos buenas minas, y lo digo así como se le dice en el barrio a las mujeres que son excelentes personas y reman a la par la que les toca, sea en el deporte como en la vida. Felicitaciones para ambas y para PN por acordarse de ellas

Tweets por @ignaciosaraceno

Tweets por @brunograssi