Internacional

¡La serie más picante!

Hay “pica” y falta el juego decisivo.

Toronto sigue defendiendo el título: venció en doble suplementario (125 a 122) a Boston y habrá séptimo partido, mañana. ¿Quién acompaña a Miami en la Final del Este? En la otra conferencia, pisan fuerte los Clippers.

Al campeón tenés que derrotarlo después de vencerlo. La serie llegaba 2-0 para los Celtics, el viernes pasado, y ganaban el tercer juego consecutivo, dos puntos arriba quedando menos de un segundo. De la bomba de Anunoby parar revivir a los Raptors se cumplirá mañana una semana, justo cuando Toronto y Boston empiecen a dirimir el boleto a la final de conferencia en un partido que también puede hacerles recoger las valijas. Así de hermosa está la burbuja de Orlando. Así de lindos los Playoffs. Y la contienda entre estos dos equipos, una historia (de lujo) aparte.

El sexto capítulo tuvo a Toronto como ganador, pero dejó las ganas de ver rápidamente el próximo episodio. Boston dominó en gran parte de la noche, con 31 puntos y 16 rebotes de Jaylen Brown, 29 y 14 de Tatum y 23 y 11 de Smart, hizo gala del juego colectivo que completa el alemán Theis: siempre con el manual del pivote en mano, para moverse por los espacios del fondo de cancha. Sin embargo, del otro lado está el campeón. Puede tener a una de sus figuras irreconocible, como Siakam. No obstante, siempre luce el corazón.

Kyle Lowry lideró a los suyos siendo determinante cuando la pelota más pesaba. Totalizó 33 puntos. Los 23 de Powell, acompañaron para llevar el partido al suplementario, luego de igualar en 98 finalizado el cuarto período. Las prórrogas, sus fallos arbitrales y la tensión, dejaron el ambiente bien caliente para lo que viene…

El primer tiempo extra, con más errores que aciertos, finalizó con empate a 106. Pero en la segunda todo volvió a implosionar: Theis atrapaba un rebote ofensivo debajo de la canasta y sacaba la falta, pero los jugadores de los Raptors, muy encima de los árbitros durante todo el partido, pidieron rápidamente revisión. Y como la falta la habían pitado arriba, donde el defensor toca balón, obvian que abajo le dan dos palos y conceden un salto entre dos que gana Toronto, salvándose de la posibilidad de quedarse cuatro abajo con tres minutos para la conclusión. A partir de ahí, la locura: Powell (23 puntos) empataba desde la personal, Theis volvía a machacar tras pase de Smart y Siakam volvía a igualar acertando en suspensión y compensando su bochornosa actuación en el tiro (5 de 19, con 0 de 5 en triples).

Las hostilidades no pararon: triple de Smart, respuesta de Powell; mate de Theis, triple de Anunoby. El 2+1 de Powell, muy celebrado, daba cuatro de ventaja a los Raptors a cuarenta segundos del final y a la canasta de Tatum (partidazo, 29+14+9+2+2) respondió un Lowry que aguantó con 5 faltas, disputó 53 extenuantes minutos y se fue a 33+8+6, sabiendo sacar de quicio a sus rivales (ese dedo metido en la muñequera de Tatum) y tirando de experiencia y sabiduría para no meterse en la tangana final y llevarse a sus compañeros. Esto fue tras la última dosis de polémica, con otro triple de Tatum y dos tiros libres de Powell que sentenciaron un partido que Smart intentó empatar desde el triple. Y en la defensa, a 0,5 para el final y con un tiempo muerto de Nurse que desató las iras de un Lowry que no lo entendió, Marc Gasol tiró a Smart. En la repetición se puede observar el empujón con las dos manos, y el base, que había cuajado un partidazo sin premio, se reía irónicamente en el suelo para luego encararse con VanVleet mientras Nurse intentaba poner paz en la guerra haciéndose el bueno tras pasarse medio partido (y eliminatoria) protestando en demasía en contraste con un Stevens demasiado parado en comparación. La virtud está en el punto medio, que dirían algunos. Y ninguno de estos dos la tiene.

Las dos mejores palabras del deporte tendrán lugar (game seven) y de poco valen ya las lamentaciones o unas polémicas que no llevan a ningún sitio ni han llevado nunca. Y aunque los Celtics hayan sido superiores, tendrán que ganar el séptimo para llevarse la serie. Los Raptors siguen vivos. Y siguen siendo los campeones.

Los Angeles, demasiado para los Nuggets. 3-1 en la serie tras ganar 96 a 85.

Si a alguien le quedaba alguna duda, Kawhi se ha encargado de despejarla. Ya fue magistral su nivel el año pasado en los playoffs y la historia se está repitiendo en estos, con una regular season a medio gas y marcada por el load managment que no hace sino constatar que estamos hablando de un jugador que dirige su temporada hacia el objetivo del anillo y, en consecuencia, a la fase final. Por eso necesitaba el verano pasado un equipo talentoso en el que no tuviera que forzar la máquina, lleno de talento y que ganara partidos casi por inercia. Y aun así, entre todas las taras que los Clippers han mostrado este año, se han colado en la segunda posición del Oeste (la mejor de su historia tras ser terceros en 2014 y 2015) y siguen siendo uno de los máximos favoritos dentro de una burbuja en la que nadie es favorito y, a la vez, todos lo son. El que menos a estas alturas (las semifinales) probablemente unos Nuggets que sufrieron para eliminar a los Jazz tras remontar un 3-1 (por 12ª vez en la historia) y mostraron una inopinada durante un partido y medio, pero que hoy han certificado que aquello fue un espejismo y que su pelea será con menos convicción de la que necesitan para superar una eliminatoria de la que no pasan desde 2009, con George Karl en el banquillo y Carmelo Anthony de estrella.

Por aquel entonces, Denver cayó 4-2 ante los Lakers de Kobe y Pau en una serie trepidante que la Mamba Negra se encargó de sentenciar como solo él sabía hacerlo. El año pasado, la franquicia estuvo a punto de llegar a la misma ronda, pero cedió en el séptimo (y en casa) ante los Blazers, con McCollum de estrella y no Lillard, cosa rara. Ahora, se enfrentan a un rival infinitamente superior y llegan exhauston de la primera ronda, siendo ya un regalo el haber arrancado el segundo partido a sus rivales y haber estado en la pelea durante la mayor parte del tercero. En este, se quedaron en 12 puntos en el primer cuarto y espabilaron en el segundo (40-48 al descanso) pero se encontraron tras la salida del túnel de vestuarios con la que probablemente sea la mejor versión defensiva que hemos visto de estos Clippers: todos metidos, en tensión, llegando a las ayudas, cerrando líneas de pase y atosigando rivales. El trío exterior que el equipo de Doc Rivers es capaz de juntar en defensa con Beverley, George y Leonard no tiene parangón en la Liga y muy pocos ataques podrán atacarlo con garantías. Además, un pívot con velocidad y explosividad reducida como Jokic es más fácil de controlar por los interiores de los Clippers (Harrell, Zubac, trabajo de Morris) que tendrán más dificultad contra Anthony Davis (por perfil y por talento, a pesar de lo bueno que es el serbio) en una hipotética final del Oeste.

Los Clippers llegaron 10 arriba con 12 minutos por jugarse (63-73) y se dedicaron a administrar su ventaja, sin separarse de forma definitiva en el luminoso (llegaron a estar 19 arriba) pero dando siempre sensación de control y seguridad ante unos Nuggets que no estuvieron por delante en ningún momento del partido y que se quedaron en 85 ignominiosos puntos después de promediar más de 111 durante la regular season. Los Nuggets perdieron 14 balones, lanzaron con menos del 40% en tiros de campo y se comieron varias posesiones, atosigados por una defensa que no les dejó respirar y que les impedía encontrar tiros liberados o lanzar cómodos. De hecho, solo pudieron anotar 22 puntos en la zona (38 de los Clippers), igualando la menor cantidad en toda la temporada. “Por fin nos hemos dado cuenta de que nuestra defensa está ahí y que crea cosas para nosotros”, aseguraba Paul George tras el duelo. El alero fue protagonista de un ataque en el que ha vuelto a las andadas (10 puntos) pero se mostró muy metido en lo colectivo defensivamente. Además, los angelinos perdieron solo 9 balones y solo permitieron 5 rebotes ofensivos. Pobre de aquel que se tenga que enfrentar a ellos en unos playoffs en los que empiezan a carburar y a mostrar su verdadero potencial.

Y luego está Kawhi, claro. Hemos dicho que está más despierto que nunca, pero no que son sus números (además de su juego) los que lo demuestran. Hoy, 30 puntos, 10 rebotes, 9 asistencias, 4 robos y 2 tapones con +7 con él en pista. Su mejora en la distribución, casi una obligación en un equipo sin generadores, es una obviedad cada vez más innegable y ha doblado al siguiente que más puntos ha metido (15 de Harrell) de su equipo. Los Clippers no tuvieron más exhibiciones más allá de Leonard, pero tuvieron a seis jugadores por encima de la decena de puntos y paliaron los daños de un Jokic que sigue a lo suyo y fue la única luz (con 18 puntos de Murray) de los desmadejados Nuggets. 26+11+6 para el serbio, números insuficientes como para plantar cara a un Kawhi que ya está en 29,2+9,8+5,7, con 2,3 robos y un 51,5% en tiros de campo.



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