Básquet en la Sangre Mar del Plata

Los Beatles del básquet

De izq a der: Tomás, Pedro, Agustin y Santiago (PN)
De izq a der: Tomás, Pedro, Agustin y Santiago (PN)

Los hermanos Monacchi le abrieron las puertas de su casa a PN. La intimidad de un apellido que copa las canchas del básquet marplatense.

Es fácil encontrarse algún miembro de la familia en alguna cancha del básquet marplatense, pero juntarlos no tanto. Horarios de entrenamiento, trabajo y escuela evita que se encuentren seguido en su casa, pero PN lo logró.

Pasadas las 18.30, los cuatro Monacchi compartían la mesa del comedor. Su madre, Laura, preparó el mate y puso sobre la mesa una torta. “Me ayudó Tato”, cuenta mientras los más grandes comienzan con el gaste al más chico. Tato, que se recupera tras la operación de apendicitis, se defiende: “Fue mezclar el polvito nomás”.

Es común ver que un apellido se repita en el básquet de Mar del Plata, pero no que cuatro hermanos coincidan en tan poco tiempo.

Pedro, el mayor, fue quien llevó la naranja a la casa. “Empecé en Infantil primer año, porque un compañero de la escuela me insistió y al año siguiente creo que arrancaron todos”, cuenta el hoy pivote de Kimberley en el Provincial de Clubes.

Lo siguió Agustín, quien encontró rápidamente su lugar en Peñarol. “Empezó Agustín y después yo, que venía de fracturarme la muñeca, y fui a Peñarol, pero como antes iba al colegio a la tarde y no me daban los horarios termine yendo al Einsten sino estaríamos todos en Peñarol”, cuenta Santiago (Tato) el más chico de la familia. Mientras que el tercero, Tomás, fue el último en “ingresar” al mundo de la naranja. El no siguió el paso de los más grandes sino que se fue con el más chico al IAE.

Hace un tiempo Tomás, Agustin, Santiago y Pedro (archivo fliar)
Hace un tiempo Tomás, Agustin, Santiago y Pedro (archivo fliar)

Un gran ventanal muestra el parque de la casa e infaltable el aro. “Antes jugábamos más en casa, ahora por los horarios coincidimos poco”, cuenta Agustín. “Dependía el día, no había uno que se destacará en el 21”, coinciden los cuatro.

El básquet se juega de a cinco, y a los Monacchi les falta un base.  Si tenemos que “crear” es base, ¿qué le ponemos de cada uno?, fue la pregunta.  “El tiro de tres de Tomy, el carácter de Agustín, y que festeje los puntos como Pedro” tiraron entre risas.

Parece difícil que hoy compartan los cuatro juntos una cancha, pero a lo largo de los años han coincidido varios en un mismo rectángulo de juego.  “La máximo que coincidimos en cancha fuimos Tomás, Pedro y yo en un partido de Liga de Desarrollo”, recuerda Agustín y agrega: “nunca jugué solo. O jugué con Pedro o con Tomás”.

Tanto Agustín, como Pedro y Tomás ya vistieron la casaca “milrayita”, pero Tato no se ve por el momento entrenando en Santiago del Estero y Garay. “Tengo mucho para mejorar en el Einsten, cuando necesite otro Club, u otra cosa veré que sucede” comenta el más chico hoy jugando en U15 del IAE.

Pensando a futuro, los hermanos ya empiezan a recorrer un camino que va más allá del básquet. El más chico, sabe que le queda mucho por recorrer por los establecimientos educativos. “Deci que te gustaría estudiar”, tiraron los 3 mayores y Tato sonriendo dice: “me gusta el periodismo”. ¿Tendremos en unos cuantos años un Monacchi en PN?

En el otro extremo esta Pedro. El más grande de los 4 ya proyecta cómo será su 2016. “Yo el año que viene voy a arrancar a estudiar. Seguiré laburando como hasta ahora y mientras pueda seguir jugando lo voy a seguir haciendo”.

Tomás piensa en encontrar un lugar en el básquet, aunque el estudio está presente. “Mi idea es meterle con todo a estos seis meses que vienen, con la Liga de Desarrollo y ver si la temporada que viene puedo formar parte de algún equipo. Sino pienso en estudiar. Me gusta Agronomía por el laburo de mi viejo y siempre que puedo voy a laburar y darle una mano.”

Agustín el año próximo tiene pensado arrancar por el lado del ENEBA. “El año que viene vamos a arrancar con Santi Giorgetti el curso de Entrenador.” Aparte, está evaluando si “retoma con la carrera de Profesorado en Educación Física”.

Todos alrededor de una mesa, lleva a una pregunta: Si tiene que pedir una comida, ¿qué piden?. Casi sin dudarlo y en simultaneo se escuchó: “Milanesas” y al escucharlo, Laura (mamá) fue contundente: “si te sirve el dato, son dos kilos y medio que tengo que hacer de milanesas”.

PING PONG

  • ¿Un entrenador que te haya marcado?

Pedro: El Ruso Bonfiglio porque lo tuve de técnico siempre en Peñarol

Agustín: El Ruso Bonfiglio. Aprendi mucho de el y recién este año tuve otro entrenador que no fuera él.

Tomás: Alejandro Mangone. Me dio mucha confianza y lugar en el plantel de Liga Junior siendo Cadete.

Tato: Fernando Galotti. Fue quien me enseño mucho en el IAE.

  • Qué característica de sus hermanos les gustaría tener?

Tomás: A mí me gustaría aprender a jugar un poco más de espaldas como lo hacen Pedro y Agustín. A veces saco ventaja de altura y no se jugar de espaldas.

Agustín: Picar la pelota. Yo no sé picarla.

Tato: Jugar de frente al aro.

“Velocidad” tiró Pedro entre risas, que rápidamente fue contagiada por todos los Monacchi, incluyendo a Laura y Pablo (padres).

Seguiremos en Planeta Naranja con esta serie de entrevistas que tiene como factor común el básquet en la sangre. Mostrando a los protagonistas que han compartido no solo familia, sino también camisetas o pasión por este deporte.

Los Monacchi son el gran ejemplo de eso en Mar del Plata. No tenemos a nuestro alcance otros ejemplos de 4 hermanos que hayan jugado al básquet en la ciudad, ni mucho menos que sean casi contemporáneos entre ellos. ¿Ustedes?

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Ariel Bagaloni (ariel.bagaloni@hotmail.com)

En Twitter e Instagram: @arielbagaloni. Periodista. Productor de radio.

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