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Vildoza: “Los tiempos los decido yo”

Pasó lo peor. Es inminente el regreso de Luca.

La frase del marplatense puede aplicarse fuera o dentro de la cancha. Mano a mano con Planeta Naranja explicó el proceso de su lesión, su experiencia NBA y la estabilidad que logró mentalmente.

El reloj marca las 14.30 y Luca Vildoza atiende su teléfono. “Estaba por pedir comida. Ahora me cocino, soy un hombre de casa. Pero hoy estoy cansado”. Ni el delivery ni sus incursiones en la gastronomía dejan de ajustarse al plan nutricional que forma parte de su recuperación. Luca termina las mañanas agotado porque se exige al máximo junto al entrenador Luis Fernández en sus prácticas individuales en Quilmes. Su vuelta al 5vs5 está cada vez más cerca…

¿Cuál es el estado actual de la lesión?

“Estoy en la parte final. Recuperando fuerza en el tendón y en el gemelo después de mucho tiempo con la bota. Me duelen cosas que no tenía en los planes desde que volví a moverme. Pero en 10 o 15 días espero entrenar con contacto. Estoy contento”.

¿Cuándo comenzó ese dolor y de qué manera evolucionó?

“Empezó en febrero del 2021 jugando para Baskonia. Pisé de punta y se me jodió el huesito que está por debajo del dedo gordo. Seguí jugando hasta que se calcificó demás y no podía pisar. Luego comenzó a dolerme entre el tendón y el talón. Continué de “cabezón”, porque tenía los Juegos Olímpicos y la NBA después. Hasta que no dio para más”.

Vildoza fue campeón y MVP de España.

 

Estamos en Argentina y en el mes de enero. “Apenas me propuso mi papá hacer la recuperación en Mar del Plata, no lo pensé dos veces. Necesitaba sentirme querido. El verano es especial, tenés muchas cosas para hacer y la cabeza no está pensando todo el día en la recuperación”. Está nublado y de a ratos llueve en La Feliz. Pero él deja ver su sonrisa en cada historia de Instagram. Una sesión de entrenamiento en el Villar, una juntada con amigos o la alegría de los pequeños basquetbolistas que lo tienen como referente. Luca Vildoza puso al cariño entre sus objetivos dentro de la recuperación. Lo psicológico es un factor trabajado y que marca el progreso integral del base como deportista.

“Hace dos años entrenaba sobre lo mental. Me sentía un poco solo en España. Ahora no tengo por qué estar mal, tengo estabilidad. Solo pienso en recuperar el pie. Tengo a mi novia, a mi perro, mi familia y mis amigos. Mi cabeza está totalmente relajada”.

NUEVA YORK Y SU PASO POR LA NBA

El 2021 fue un año especial para el básquet argentino. Además de Vildoza, Deck arribó a los Estados Unidos para acompañar a su compatriota Facundo Campazzo en la mejor liga del mundo. Pero la NBA es tan competitiva como cruel. Lo demostró con Gabriel Deck y el ninguneo de Oklahoma City Thunder frente a su disponibilidad. Tortuga ya está de regreso en el Real Madrid. Luca tampoco pudo continuar en los Knicks (entre la lesión y protocolos covid solamente pudo estar en un partido de la Summer League), aunque su historia fue diferente. Es diferente. Aún no la cerró.

Deslumbrado en un estadio NBA.

“Cuando fui a Nueva York ya sabía que estaba con el pie mal. Iba a terminar en cirugía. Me propuse disfrutar, recorrer, compartir tiempo con súper estrellas. Fue una experiencia única”.

¿La NBA te llegó estando maduro en lo mental y no físicamente?

“Exacto. Me sentía mentalmente preparado: en Baskonia había hecho mi papel siendo protagonista. Pero bueno, por algo hay una piedra en el camino. Toca esquivarla”.

¿Creés que vas a tener otra chance en la NBA?

“Ojalá. Tengo ganas de quitarme esa espina”.

El mundo clavó el freno de mano durante el 2020 con la pandemia. La exigencia por cumplir profesionalmente en cualquier trabajo, correr para todos lados entre un mar de gente en las grandes ciudades o directamente dejar de lado la salud mental fueron cuestiones que entraron en el análisis interno durante la cuarentena. El deporte lo integran las personas. Y tienen sus problemas como todas las personas. Vildoza tuvo los suyos como cualquiera, emparentados en su caso a la vida de un basquetbolista. Lesiones, desarraigo, desafíos y presiones. Como en el parquet maduró la conducción de los equipos en los cuales juega de armador, pasando las líneas del rectángulo de juego controla su bienestar emocional.

“No dependo de nadie, ningún club me apura, los tiempos los decido yo. Necesito estar bien físicamente porque el último año lo sufrí. No hablé con nadie. Saber que hay una opción u oferta te mete presión y sin darte cuenta querés volver antes de tiempo. Voy tranquilo”.

Luca jugando para Argentina.

LA SELECCIÓN, UNA ILUSIÓN DE TODOS

El Mundial de China 2019 marcó a quienes formaron parte del plantel dirigido por el Oveja Hernández. Probablemente haya sido el empujón hacia la NBA para los que llegaron tiempo después a la liga. También fue un momento que permanece latente en la relación entre los jugadores. Tienen ganas de volver a competir juntos. Es cierto que pasó Tokio 2020, el torneo más exigente para las selecciones del mundo de los últimos cinco años. Luca recuerda a su manera lo sucedido en Japón.

“Más allá de lo deportivo que no jugamos bien, sobre todo yo que no estaba en el mejor nivel, fue una experiencia única la de los Juegos Olímpicos. Ahora sabemos que está Néstor (García) a la cabeza y sabemos que será diferente el sistema y la manera de llevar al grupo. Estamos expectantes por la ventana de agosto/septiembre en la cual podemos reunirnos todos. Siempre es bonito juntarse con los chicos”.

Vildoza y su abuela. Quilmes.

 

La comunicación está llegando a su fin y el almuerzo está por llegar a la casa de Luca. Vildoza no olvida sus raíces, vive feliz su vuelta a Mar del Plata, aunque tampoco para de crecer. En el juego, como persona, en edad. Mira al futuro y se le filtra pocas veces la nostalgia. “El otro día fui a ver a Quilmes. Me gustó muchísimo (Alex) Negrete. Tiene un talento que pocas veces se ve. Me sentí identificado con el comienzo de mi carrera”. Va para adelante sabiendo cómo fueron sus primeros pasos. Aquellos de magia en las formativas, caídas en el inicio profesional y partida a Europa. Ni en Manhattan dejó su argentinidad. El algoritmo de su Spotify lo lleva siempre al Indio Solari. Y las frases del ex Redondos lo guían en su andar. “Estuve escuchando mucho el tema nuevo. Dice que la vida es una misión secreta. Y realmente lo es”.



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