Internacional NBA

Luka en modo Playoffs

Doncic fue figura en la victoria de Dallas (127 a 114) que empató la serie en uno con los Clippers. Utah igualó la suya con Denver. Boston y Toronto se encaminan a las semis, en el Este.

Los Mavericks hicieron exactamente lo que hacen los equipos vivos, dispuesto a pelear: mejorar, subir el listón, encontrar nuevos recursos: ganar. 114-127 desde un 2-15 inicial, los 48 minutos por delante (la segunda vez que pierden sin mandar nunca los Clippers esta temporada: ambas han llegado en la burbuja), y excelentes sensaciones. Tanto que Doc Rivers (DT de Los Ángeles) fue muy claro después del partido: “Ahora mismo los Mavs están jugando mejor que nosotros”. No le falta razón.

Y hay eliminatoria en parte porque los Clippers no están jugando bien. Su defensa, que debería ser un escudo infalible (no lo ha sido salvo con cuentagotas durante la temporada), es un caos en el que Rivers tiene que poner orden. Una de sus soluciones puede ser (lo íbamos a ver en el último cuarto antes de que el esloveno se fuera al banco con cinco faltas) colocar definitivamente a Kawhi Leonard sobre Doncic, que trituró a Reggie Jackson y Lou Williams, eligiendo siempre como punto débil al que estuviera en pista en cada momento. Además, también se ha visto toda la temporada, los Clippers atacan a impulsos individuales, sin grandes pasadores ni sesudos planes colectivos. Esta vez, solo 7 asistencias entre los cinco titulares. Kawhi Leonard brilló como soldado de fortuna (35 puntos, 10 rebotes) y es la gran razón por la que su equipo sigue siendo muy favorito para avanzar en segunda ronda… y más allá.

Con la rodilla tocada, Porzingis sumó 23 puntos y 7 rebotes. En solo 28 minutos, Doncic se fue a 28+8 y 7 asistencias. Y después de sus 11 pérdidas del primer partido, se quedó en una. Tiró bien (8/17) y está tronchando con su lectura rápida y sus ángulos de pase las deficiencias defensivas de un rival muy basado en lo individual, tanto protegiendo su canasta como atacando la contraria. Doncic llevaba al descanso, antes del lío de faltas, 22+6+7. Con 21 años, ha ganado su primer partido de playoffs (y el primero para los Mavs desde 2016) y ha arrancado con 70 puntos en dos partidos contra uno de los mejores equipos de la NBA. Para muchos, (a priori) el mejor. Solo George Mikan en 1949 sumó más puntos (75) en sus dos primeros partidos en las eliminatorias. Kareem Abdul-Jabbar llegó a 69.

Los Jazz dicen presente

Utah iguala la eliminatoria (ganando 124 a 105 en el Juego 2) con los Denver Nuggets por todo lo alto, con un partido de esos en los que sale todo y que obligan al rival a sacar la bandera blanca mucho antes del final. En este caso fue a cinco minutos del final cuando los titulares fueron abandonando la pista para novelver, pero fue mucho antes cuando el partido se desequilibró sin remedio. Aunque ya al descanso los Jazz vencían por 13 puntos, fue el tercer cuarto el que lo decidió todo. Los jugadores de Utah, uno tras otro, parecían iluminados por el don del acierto y las canastas iban entrando sin descanso y desde todas las distancias.

Acabaron con un 51,7% de acierto y un 45,5% en triples, pero en esos 12 minutos enlazaron hasta cinco tiros de tres seguidos. Los Nuggets les respodían con canastas de dos cuando podían, así que la balanza cayó poco a poco del lado de los de Salt Lake City. Donovan Mitchell, que hasta entonces había estado bien defendido, metió 21 de sus 30 puntos en dicho cuarto que se unen a los 57 del primer encuentro. Quien también tuvo un día más que inspirado fue Jordan Clarkson, con 26. Los Nuggets se pueden quedar con el gran partido de Michael Porter Jr. (28 puntos, 6/9 en triples), pensando ya en lo que tienen por delante que, por lo visto hasta ahora parece que será largo. Aunque para ser sinceros, una victoria en la prórroga y una derrota abultada no son dos buenos primeros pasos para elevarse como favorito en la serie. Algo que según la clasificación parecían ser los Nuggets y que ahora ya no está tan claro.

Tatum pisa a los Sixers

Philadelphia dio una imagen pésima en el segundo partido contra los Celtics (128-101) y pierde 2-0. La lesión de Gordon Hayward ponía en cuestión la superioridad de los de Brad Stevens ante un rival que tiene esta vez la excusa (y, más allá, un hándicap muy real) de la ausencia de Ben Simmons. Pero los Sixers ni hicieron nada con ese posible golpe de suerte a favor. Igual que no han hecho nada para evitar el que viento en contra (la lesión de Simmons) envíe su año a la lona. No por ahora, y después de ver el segundo partido muy pocos apostarían a que hay una revolución pendiente en el espíritu de ese vestuario. Uno que, además, va camino de una postemporada oscura: hay más de 145 millones de dólares comprometidos ya para la próxima campaña, en la que no se sabé cómo ni cuándo se jugará. La flexibilidad es mínima, Tobias Harris tiene sueldo de súper estrella hasta 2024 y Al Horford, hasta 2023.

Los Sixers parecieron dar el partido por perdido en cuanto los Celtics enlazaron cinco triples en cuatro minutos, uno de un Kanter que solo había metido otro más en toda la temporada. En un tercer cuarto que acabó 98-75, hubo mate de 360 grados de Jaylen Brown (20 puntos) y festival verde. Al final, minutos para todos, Tacko Fall incluido, con Marcus Smart ocupando el puesto del lesionado Hayward en el quinteto y 22 puntos de Kemba Walker.

Y 33 de Jayson Tatum, que anotó 32 en el primer partido y que ha batido su récord de anotación en playoffs en los dos encuentros de esta serie. El alero, que rompe en súper estrella ante los ojos de todos, acabó con un 8/12 en triples y devastó a los Sixers, también emocionalmente. Es un grandísimo talento usado de la forma correcta en un sistema adecuado y dentro de un equipo construido con sentido y bien entrenado. Viéndolo, uno se imagina gran parte de las frustraciones de Joel Embiid, pero ni siquiera eso es excusa para el pívot, por muy bueno que sea y, sobre todo, por muy solo que esté.

Toronto, con el overol

Quiere acabar su eliminatoria por la vía rápida y evitar cualquier tipo de sobresalto. Por eso van 2-0 después de dos partidos jugados ante los Nets. Por eso, porque son mejores que su rival y porque supieron sufrir en el segundo encuentro de la serie, en el que sólo estuvieron por encima en el marcador durante 33 segundos antes de los 9 minutos finales. Ese fue el punto de inflexión en el que el actual campeón comenzó a parecerlo. Sacaron a relucir su defensa y su juego coral en ataque y, aunque los Nets no se rindieron hasta la última posesión, ahí fue cuando los Raptors comenzaron a controlar un partido que hasta entonces nunca había estado en su mano.

La lección que se llevan en el equipo de Brooklyn es triste. Jugaron el mejor partido posible con las armas que tienen en este momento y tampoco les dio para ganar a su rival. Sin duda que este es el camino que tienen que seguir de aquí en adelante y dure lo que dure la eliminatoria, mientras se alejan todo lo posible de la imagen ofrecida en el primer duelo, en el que recibieron la tercera mayor anotación de la historia de la franquicia. Jugando así puede que le rasquen algún punto a los Raptors, pero ni siquiera jugando así parece probable que puedan levantar una serie que parecía perdida antes de empezar. Y eso que se limitaron a hacer lo que saben y a ejecutarlo bien, cuando se escapaban en el marcador y cuando su rival se acercaba, demostrando una cabeza fría inesperada en este grupo. Incluso obligaron a Nick Nurse a eliminar de la ecuación a Marc Gasol, superado completamente por el partido y por Jarrett Allen (14+15+5 y 3 tapones), que le dejó en evidencia casi en cada pick and roll. El español incluso vio una técnica por protestar después de que le pitaran unos pasos, un gesto fruto de la desesperación por ver cómo no le salían las cosas. Ya tendrá tiempo Marc de ser importante antes rivales de más enjundia. Ante los Nets, por el tipo de juego que plantearon, puede que no sea la eliminatoria en la que más vaya a brillar. Incluso Ibaka (9+8), que le dio otro aire a su equipo en cuanto salió, también vio los últimos minutos desde el banquillo dejando a Siakam como referencia interior.

Fue Norman Powell quien ocupó la plaza que dejaron libres los pívots españoles en el quinteto titular y lo hizo con razón. Saliendo desde el banquillo fue un auténtico torbellino que acabó con 24 puntos y 6 rebotes. Máxima anotación de su equipo igualado con un Fred VanVleet mucho más fallón que el primer día y que no arrancó hasta después del descanso, pero que tuvo un par de rachas que fueron claves, primero para mantener a su equipo en el partido y después para ayudar a consolidar la ventaja final. Quien unió los momentos de Powell con los de VanVleet y tiró realmente de los Raptors durante casi todo el encuentro fue Kyle Lowry (21+9), que aparte de los números volvió a sacar de quicio a todo aquel que defendía e insufló de espíritu a un grupo que durante muchos minutos no parecía tener su día. Así pues, con algunas dudas más de las esperadas, pero los Raptors están donde todos les veíamos. Con un impoluto 2-0 tras los dos primeros partidos.

 

FUENTE: AS.COM

 



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