Internacional

Plan B da resultado

(USA Today)

Sin Antetokunpo, los Bucks esquivaron la primer bala del 0-3. Por su parte, Anthony Davis fue quien guió a los Lakers a igualar a Houston.

HEAT 115 – BUCKS 118 (3-1)

Una reivindicación en toda regla. Los Bucks siguen vivos contra todo pronóstico y cuando parecía todo ponerse en su contra. Giannis Antetokounmpo llegaba al cuarto duelo de la eliminatoria renqueante de su tobillo derecho. Pese a ello, el ateniense decidió forzar ante la peliguada situación que debía afrontar su equipo. Sin embargo, cuando apenas habían transcurrido 2 minutos del segundo cuarto, el griego se volvía a torcer el tobillo dañado en una penetración a canasta. Giannis gritaba de forma desconsolada consciente de que su partido había terminado. Los peores presagios se confirmaban y el perder la eliminatoria en 4 partidos parecía una opción cada vez más real.

Los Bucks no se amilanaron y en un golpe de orgullo, acompañado de un notable baloncesto, se marchaban 2 arriba tras los primeros 24 minutos de juego. Con Giannis en pista, los Bucks habían vuelto a padecer el mismo problema de los 3 primeros envites de la eliminatoria. El depender de forma excesiva e incluso abusiva del estado de forma y acierto del ala-pívot ateniense, tanto en defensa como en ataque.

Las estadísticas del primer cuarto hablan por sí solas. Miami se marchaba con 9 puntos de ventaja, habiendo recibido únicamente 22, de los cuales 14 habían sido obra de Giannis. El ’34’ había firmado un 6 de 8 en tiros de campo y había anotado el único triple que había intentado. Es más, ningún otro jugador de su equipo había conseguido anotar desde el perímetro. La pobreza ofensiva del resto del roster de Budenholzer era tal, que los 8 puntos restantes se los repartían entre 4 jugadores. Pese a ello, tampoco fue el mejor cuarto de los puntales de Spoelstra y tan sólo se erigió Adebayo con 10 puntos y un 66,7% de acierto.

El arranque en ataque de los Bucks en el segundo cuarto revolucionó el partido y ajustó el marcador. 8-0 de parcial y a 1 en menos de 2 minutos. Fue la última obra de Giannis. El griego sumó 5 de los 8 puntos, el último de ellos desde la línea de personal ya con el tobillo hecho trizas. La lesión de su estrella supuso un punto de motivación para esa segunda fila de los Bucks tan ajusticiada. Los de Budenholzer establecieron las bases de juego en una sólida defensa en zona, sobre la que construir un ataque dinámico y buscar crecer desde el perímetro. Y así fue. Aparecieron Hill, Bledsoe o DiVincenzo en momentos clave para conseguir otorgar la ventaja en el marcador al descanso.

Tras la reanudación, el partido se convirtió en un auténtico correcalles. Ambos equipos trataron de imprimir ritmo al partido, aumentó el acierto de cara al aro y los porcentajes de tiro subieron. En los Bucks apareció Middleton, al que su equipo llevaba esperando desde el inicio de la reanudación en la burbuja. Firmó 21 puntos en el cuarto, pero sus compañeros volvieron a caer el mismo error que con Giannis. Depender en exceso de su nivel de acierto, realidad que pagarían en el último cuarto. Crowder desde el perímetro y Adebayo luchando contra viento y marea en la pintura sostuvieron a los de Spoelstra, que acabaron el tercer parcial con una renta mínima de 2 puntos.

El último cuarto comenzó con un claro dominador. Ese ritmo alto de circulación de balón que trata de inculcar Spoelstra a los suyos empezó a encontrar resultados. Apareció Dragic, que pese a todo no completó su mejor partido, y con él, Adebayo y Duncan Robinson, para poner 8 arriba a los Heat en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, los Bucks reaccionaron con un contudente 12-0 en 3 minutos, parcial en el que Brook López anotó 8 de los 12 puntos, y los de Wisconsin se marchaban 4 puntos arriba, igualando su máxima renta en el partido.

Los últimos 3 minutos fueron muy pobres en ataque para ambos equipos, apenas sumaron 10 puntos entre los 2. Un triple de Tyler Herro a falta de 58 segundos ponía uno arriba a los Heat y ponía los de Spoelstra a tiro de piedra de la final de Conferencia. Sin embargo, al partido le quedaba todavía mucho recorrido. DiVincenzo acudió a la línea de personal cuando apenas restaban 1.9 segundos, pero sólo fue capaz de anotar uno de los dos tiros libres. Empate en el marcador.

Miami podía introducir en la eliminatoria el único ingrediente que le había faltado en los 3 primeros envites. La épica. Sin embargo, Goran Dragic falló desde el perímetro y el partido estaba condenado a resolverse en la prórroga. En los 5 minutos decisivos, resurgió Middleton, que no anotó ni un solo punto en el último parcial, para liderar a los Bucks en ataque y anotar 9 de los 11 puntos de su equipo.

Suyo fue un triple que a falta de 7 segundos ponía 4 arriba a los líderes del Este. Herro volvió a amenazar desde el perímetro con otro triple brillante a 3 segundos del final, había anotado el decisivo en el último cuarto y uno hacía apenas 20 segundos, pero Middleton respondió acto seguido desde la línea de personal. Miami dispuso de un último ataque agónico, pero un Iguodala impreciso y una certera defensa de los de Budenholzer impidió acabar la jugada.

El milagro ya era un hecho. El autor tenía nombre y apellidos. Middleton acababa el partido con 36 puntos, 8 rebotes y 8 asistencias, doblando sus promedios de anotación en lo que iba de playoffs. La misión imposible ya no era tan difícil. Los Bucks siguen con vida. Veremos hasta cuándo. La lesión de Anteto no invita al optimismo y la realidad es que es difícil plantear un regreso del ateniense a corto plazo. Pero el objetivo está cumplido, los Bucks siguen soñando. Por delante la difícil misión de ser el primer equipo en remontar un 3-0 en la historia de la NBA, tras 139 intentos fallidos. Todo un reto. En la madrugada del martes al miércoles (00:30 hora española), Miami volverá a tener la oportunidad de cerrar la serie y los Bucks de mantener intacto el objetivo de la remontada.

 

LAKERS 117 – ROCKETS 109

(USA Today)

El primer encuentro de esta serie dejó muchas dudas en Casa Vogel. ¿Por qué los Rockets les pasaron por encima físicamente si venían de que un tapón en el último segundo del último partido fuera lo decisivo de su anterior eliminatoria? ¿Por qué no hubo cambio sobre la marcha? ¿Por qué esa reticencia a poner a Davis en la posición de pívot, aunque no le guste, si se ve claro que en la influencia en la corta y media distancia está su partido? Dos días tenían para valorar todo ello. Lo hicieron y viraron el rumbo. Un 0-2 hubiera sido complicado de gestionar dada la confianza con la que suelen jugar Harden y compañía cuando vienen bien dadas. Esta serie queda empatada a uno y con el panorama abierto, como los jugadores de D’Antoni.

Sí se quiso imprimir un punto más de velocidad en el juego. LeBron James se había quejado tras ese primer encontronazo de las dificultades para frenar el movimiento, ya fuera de balón o de las propias personas, de los Rockets, tanto en estático como en las transiciones. Así que los Lakers pasaron al ataque, presionando un poco más en la línea defensiva para forzar pérdidas y lanzar contras fulgurantes. Fue como la gota china, que viene al caso tratándose del equipo de Yao Ming y Daryl Morey.

El otro golpe de timón fue algo más improvisado: JaVale McGee se hizo daño en el tobillo izquierdo, se retiró, y Dwight Howard no fue el que se encargó de su puesto, no jugó. Vogel decidió ir con una alineación más corta de centímetros, con un Markieff Morris muy acertado sobre todo en ataque, y poniendo a Anthony Davis de pívot en los momentos en los que se decidió todo. Davis ha repetido hasta la saciedad que el puesto en el que quiere jugar es el de ‘4’, pero tenía poco sentido no probarle de ‘5’ ante el conjunto con el quinteto más bajo de toda la competición.

En el primer cuarto es donde se vio más el cambio de cara de los Lakers. Liderados por un Rondo efectivo y que se ocupó mejor de su parcela, rupturas en tres cuartos de cancha para pillar desprevenidos a los Rockets. A las primeras acciones desde la línea exterior de los aquí visitantes les siguieron cortes y transiciones rapidísimas de los locales para ir sumando. Lo que produjo el primer salto fue el acierto desde la línea de tres ya cuando expiraba el primer cuarto, con dos triples de Morris y uno de Rondo para dejar el +16. Caruso empezaba a poner a tono a LeBron y los Rockets fueron, muy poco a poco, frenando el ímpetu de los angelinos.

En el tercer cuarto llegó la pequeña debacle de los Lakers. A mitad de manga los Rockets se pudieron por delante. Hasta nueve triples, con Covington acertado y House y Tucker en muchos más sitios que en uno, metieron. Se fueron hasta los 41 puntos. Ahí Vogel tuvo que tomar la segunda determinación con la lesión de McGee. Y Anthony Davis respondió, vaya si respondió. Con sus distancias en ataque, y metiendo esos tiros, pero poniéndose al frente en la defensa se cambió la tendencia.

Davis acabó con 34 puntos y 10 rebotes. LeBron, que se colocó como el segundo máximo triplista de la historia de los ‘playoffs’, hizo 28 puntos, 11 rebotes y 9 asistencias. La pareja vuelve a funcionar, pero Green también aportó decisivamente en ataque, Kuzma ya se implica en las dos áreas… Falta ver si el cambio de plan era sólo para hoy o es para más días. 117-109 para empatar la serie.

AS

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