Básquet en la Sangre Destacadas

Pura Vida…y básquet

Agustin, el aro, la tabla, Christian y el recuerdo de Homero (PN)

El Ciclo “Básquet en la Sangre” nos lleva a la casa de los Rasch para conocer a Agustin y Christian. Y, por supuesto, a Homero.

Mañana soleada en Mar del Plata. Ideal para hacerse unas cuadras desde el hogar de los Rasch hasta la playa para correr algunas olas. Pero la cita para recibir a PN estaba pactada, así que la pasión del mar que los hermanos Christian y Agustin comparten hoy deberá esperar una hora.

De lazos bien marcados con Peñarol, la historia de estos dos hermanos y de toda la familia Rasch tiene directa relación con su primer hijo, Homero. Es que fue él quien introdujo el básquet en casa, lo contagió, creció como jugador profesional, reconoció el apellido a nivel nacional y dejó una marca imborrable no solo en Peñarol sino en el básquet de Mar del Plata en general.

El relato estará centrado en Agustín (22) y Christian (28) pero Homero es quien estará omnipresente de principio a fin. Como en cada rincón de la casa de su familia. Como cada vez que se habla de básquet.

COMIENZOS

“Lo primero que recuerdo que tenga que ver con el básquet es el Poli yendo a ver a Homero y a veces a Christian al Club y a los 5/6 años empecé a jugar porque le pedí  mi papá y ahí me llevó con el Oso Pérez que en ese momento era también asistente de la Liga. Empecé con Premini con los chicos que ahora tendrán 24 años, es decir, con chicos que eran 2 años mayores.”, empieza recordando Agustin.

-Un adelantado…

“Si, pasa que estaba el Oso que me conocía. Fueron 4 años que hice Premini y en el camino se fueron sumando chicos como Franco Damiano, Santiago Giorgetti, Nicolas Vecchioli…todos los que me acompañaron en todos estos años de básquet y que son mis amigos hoy en día.”.

El recuerdo del menor de los hermanos, dispara el de Christian…

“Muy parecido, yendo a ver a Homero pero a Peñarol, al Club, cuando era más chico. Y un poco más grande que Agus, más o menos a los 7 empecé a jugar también con el Oso, pero respeté la categoría, no era tan bueno, jajaja”.

Christian Rasch (Archivo fliar)

BOCHA Y GRACIELA

Claramente su vida no comenzó en el MinI de Peñarol. Tampoco el básquet comenzó con ellos. Ni con papá Pedro (Bocha para todos) ni mamá Graciela. Pero si de la mano de ellos, su historia de amor, sus emprendimientos y su primer hijo, es que la naranja pasó a ser parte de la vida de todos los Rasch.

“Papa jugaba al fútbol y el básquet entró a casa por Homero. Ellos tenían una verdulería en uno de los locales que había antes abajo del Club. Entonces Homero se iba a jugar a los jueguitos que había en el piso de arriba del Club y una cosa llevó a la otra hasta que entró a la cancha con el Negro Urciuoli.”, resume la historia Agus.

Graciela, por ahí dando vueltas, fue de ayuda para entender bien esos vaivenes y como es que llegaron a estar debajo del Club en el que comenzó todo…

“Nosotros estábamos en Buenos Aires y Bocha tenía un tio en Mar del Plata con el que empezó a trabajar, entonces íbamos y veníamos. Éramos muy chicos. Recién nos casábamos y cuando volvimos de Luna de Miel ya se cortó el trabajo con el tío, entonces Bocha empezó a trabajar en el Mercado y ahí conoció el tema de la verdulería y demás. Se enganchó, nos alquilamos un local debajo de Peñarol y empezamos con una verdulería. La verdad que se complicó en un momento pero la peleamos y buscamos la manera de quedarnos en Mar del Plata.

Homero a la mañana iba a la guardería y a la tarde lo tenía yo. El muy chiquito, 4/5 años se aburría en el negocio y se iba para arriba, para el Club. Hasta que un día vino el Negro Urciuoli y me dijo: “Este chico quiere jugar al básquet, viene todos los días”, yo me negué enseguida, es que era muy chiquito para mí pero me insistió y lo dejamos. A partir de ahí lo empezamos a seguir en todo y a todos lados. Conocimos un deporte nuevo y mucha gente linda. Homero era muy feliz en el Club, estaba todo el día ahí.”

Christian tiene bien presente, seguramente de haberlo escuchado muchas veces, una anécdota ligada directamente a esos vaivenes y la pelea de Bocha y Graciela por confirmar su futuro y el de la familia en Mar del Plata:

“Después de eso, se fueron a Buenos Aires un año y cuando volvieron le compraron el fondo de comercio de la florería (NdeR: Purpura, hoy en día la tienen) a un chico que se iba a vivir a Europa. Homero, en ese entonces un nene, les dijo…”¿Pero vamos a poder comer con la florería?”.

Claro, era un oficio totalmente nuevo para Bocha y Graciela, lo fueron aprendiendo (y estudiando mucho) con el tiempo. En su casa hay una biblioteca llena de libros sobre eso.

“Se le llenó el culo de preguntas al viejo, jajaja! Pero son dos personas increíbles. Todo lo que tienen fue en base al esfuerzo y dedicación que tuvieron los dos. Siempre apoyándose uno en el otro. En ese momento las cosas no estaban del todo bien, estamos hablando del 86/87 mas o menos y ellos se la jugaron como siempre lo hicieron”, cierra Christian.

Cada cuadro representa a uno de los 5 Rasch. Una obra hecha por Pedro

REAL BAÑIL (Quizás el mejor nombre que se haya creado para un equipo)

Sin embargo, los años de formativas en el milrayitas quedaron atrás. Otra vida comenzó pero en la que el básquet siempre quiso estar de otra manera. Por eso, hoy los encuentra incluso compartiendo equipo (NdeR: Real Bañil que participa de la Intermedia)

“Me pasó que empecé a trabajar y se me complicaba ir a entrenar y demás con la Primera de Peñarol. Pero yo quería jugar al básquet y apareció un equipo de Intermedia en Unión donde ya estaban algunos amigos. Después se sumó Chris que le volvió a picar el bichito y a partir de ahí compartimos equipo”

Aunque los problemas de horarios y coordinación de equipos de esa categoría suelen ser moneda corriente, pero todos se las arreglan para seguir jugando…

“Se disolvió ese equipo por problemas de horarios y ahora estamos en Real Bañil que son más amigos de Christian”, cuenta Agus

“La mayoría son jugadores de Peñarol, Agus es el más chico somos todos del 89 para arriba y jugamos en Kimberley de local a partir de mitad de año. Estamos contentos y al ser más tranquilo todos estamos comprometidos, entrenar una vez por semana y jugar también una vez por semana ayuda mucho a que todos puedan. Es diversión pura”, describe con una sonrisa en su rostro Christian.

A la vez que le agrega el tono serio en el que se toman el equipo:

“Pero ojo, a los partidos nos ponemos las pilas eh. Y para entrenar también. El poco tiempo que le dedicamos nos lo tomamos en serio. Competimos. Gonzalo Gómez nos ayuda bastante también en lo que es entrenamientos. Hacemos buenas entradas en calor, muchas jugadas y al final recién hacemos un 5 contra 5”.

Agustin Rasch (archivo fliar)

EL BASQUET HOY COMO PUNTO EN COMÚN Y DE RECUERDOS

Más adelante conocerán la otra gran pasión que los une a estos dos hermanos, pero sin dudas el básquet es la que mueve gran parte de su vida. Compartir un equipo es muestra de ello, pero hay varios momentos en el que hace mella…

“Cada vez que hay un partido en la tele, se deja, es fija. Miramos mucho”, cuenta Agustín y agrega: “A mi me gusta mucho la NBA y Liga cuando hay algún partido por tele lo enganchamos. Y obviamente al Poli a ver a Peñarol. Cada vez que se puede”

“Es lo que compartimos siempre. Ahora incluso nos toca compartir equipo y es algo muy lindo porque por la diferencia de edad nunca pasó y hoy lo disfrutamos. Siempre el básquet fue un punto de unión. En su momento era el Poli, yo he secado la cancha mucho tiempo incluso mientras mis viejos y Agus estaban en la platea”, completa Chris.

Los recuerdos son esas cosas imborrables e invalorables que quedan siempre dentro de uno. A veces se pueden materializar en una foto, un video, una camiseta…o simplemente quedan en una anécdota que hacen reir a todos aunque se cuenten mil veces.

Agustín tiene bien presente cual es aquella que los tiene a los dos viviéndola juntos, a pesar de que la diferencia de edad no los tuvo a la par en categorías formativas:

“Tuvimos un viaje a Lanús juntos. Uno que juntaba a Mini, Premini y Preinfantiles que estuvo muy bueno. Yo era Premini y Chris Preinfantil”

Pero Christian lo recuerda por una situación que lo tuvo en cierta forma como responsable: “Nos quedamos en casas allá y después los alojamos a esos chicos acá. Jugábamos como a las 19 y los llevé a la mañana a la playa. Nos dormimos al sol, no te das una idea como quedamos, camarón es poco. Fuimos al Club y no pudimos jugar. Imaginate la cagada a pedos que se comieron, viajaron para jugar y no jugaron. A mi también obvio, el Oso Pérez, “¿vos sos de Mar del Plata y no sabes que no te podes dormir al sol?”, me decía re caliente, pero bueno la pasaron bien igual los chicos, jajaja”

Christian y Agustin (Archivo fliar)

PEÑAROL

Mucho hablamos de básquet y como el deporte es quien al final de cuentas queda como entretenimiento, como pasión, o simplemente como la actividad física/social semanal. Pero hay algo que nunca deja de ser lo que era. Y es el lugar que acogió esa pasión, el que te enseño el deporte y los valores de la vida misma. El Club.

En el caso de los  Rasch, es Peñarol. Pero… ¿qué es Peñarol?

“Todo”, contesta bien rápido Agustin

Y Christian, pensando más su respuesta, no puede llegar a otra conclusión: “Si, es todo.”

-¿Más que el básquet en sí?

“Y, lo que pasa es que yo estuve ahí desde los 5 años. Es toda una vida, pasé por todo. Y aparte gané todo, me faltó solo el título de Primera (risas). Me hizo crecer mucho como jugador, 100%, porque aprendí todo ahí y como persona ni hablar. Me llevo de todo, experiencias y amigos. Me dio la chance de jugar en Selecciones, los Campus que hice fueron los del Club también. Cuando digo todo, es todo.”, sentencia el menor de los hermanos.

“Tal cual, era casi todo el día ahí adentro, desde las 2/3 de la tarde hasta las 8/9 de la noche. Casi como una guardería (risas). Muchas horas, además de las de entrenamiento. Quizás las de solo pasar el rato con tus amigos eran las que más te terminaban llenando”, completa Christian.

-¿Nunca pensaron en jugar en otro Club? No por dejar de querer a Peñarol pero quizás hay circunstancias del día a día que pesan y te alejan, como pelearte con un Entrenador por ejemplo…

“No, nunca. Ni en pedo. En mi caso no es que pasó eso pero no estaba jugando, me cansé y preferí dejar el básquet (risas). Pero en serio, ni se me cruzaba por la cabeza hacerlo, nunca fue una opción.” cierra  Christian quien luego de completar Cadetes dejó de jugar para luego sumarse como jugador de Intermedia varios años después.

EL APELLIDO

Usualmente cuando se habla de “el apellido”, del peso del mismo o lo que representa, el lugar común donde se cae puede llegar a ser padre-hijo y la responsabilidad de cumplir por lo que el progenitor logró.

Pero en este caso, es hablar de Homero. De ese hermano mayor al que todos recuerdan. Al que todos conocen aún sin haberlo tratado personalmente y el que todos te mencionan. Simplemente porque es alguien que dejó una marca, que se palpa en el legado que dejó en sus hermanos.

Agustín, que por edad es quien menos convivió con él, pero no por eso quien menos lo vive en el día a día:

“Yo arranqué a jugar al año que él falleció, el recuerdo de él estaba muy latente todavía, era algo muy presente y podías sentir que el que te trataba quizás lo hacía como si estuviera con Homero. Después fue pasando el tiempo y las cosas se fueron naturalizando. Ni hablar los recuerdos y reconocimientos para con él”.

Mientras que Christian también recuerda: “Yo creo que estaba en Mini o Preinfa cuando pasó todo. Seguramente el apellido influía un poco en el trato, pero en ese entonces por ahí no me daba cuenta, era un jugador de Liga también, eso le daba otra repercusión a todo”.

-Y los reconocimientos, que son muchos, y seguramente seguirán, ¿cómo los viven?

“Nunca me jodió el reconocimiento, nunca lo viví como un golpe bajo o algo por el estilo, sino como algo lindo. Obviamente que es un shock que te genera pero no me molesta para nada hablar de él o recordarlo, lo hago con felicidad”, dice Christian.

-Seguro era como un ídolo o un referente para ustedes en lo basquetbolístico.  ¿Trataron de copiarle cosas?

“Tenía muchas cosas que quise copiarle, no lo logré (risas), pero era un referente para mi obvio. La defensa era algo que me encantaba de él, mucha garra, era un fenómeno en eso”, recuerda el mayor, segundo de los tres hijos detrás del propio Homero.

Y Agus complementa, en la misma sintonía y hasta reconociendo una línea: “Siempre que me hablaron de Homero era defensa, juego y corazón. Se repitió siempre en cada recuerdo de él y sin querer creo que lo fui incorporando como mío y siempre intenté hacerlo mi estilo también”.

Ambos con Homero (archivo fliar)

RASCH POR RASCH

Quisieron copiarlo a Homero. Lo describieron como un gran defensor, pero si se tienen que definir entre ellos. Ninguno menciona el ítem de la defensa…

Christian: “En una palabra. Yo corredor y Agus fundamentos”

Agustin: “Christian corre y tira, no defiende a nadie, se gasta todas las piernas corriendo, jajaja”

PURA VIDA

El título de esta nota lleva esa frase no por capricho. Es el saludo tradicional en Costa Rica, lugar característico de Surf que ya tiene estrechos vínculos con los hermanos Rasch que hoy viven a ese deporte y al Mar en sí como una de sus grandes pasiones compartidas. Casi al mismo nivel de básquet.

“Christian arrancó primero con el Surf desde chico, yo me sumé hace un tiempo con el body y hace unos años me compré la tabla y empecé con el surf que ya al tener varias cosas básicas del body no se me hizo tan difícil. Cosas como remar, posición de la tabla y eso”, arranca Agustín.

Pero Christian, que como hermano mayor de alguna manera le marcó el rumbo a Agustin, recuerda que Homero (si, otra vez Homero) fue quien sembró la otra semillita en ellos:

“Empecé por estar cerca de la playa, por los amigos del barrio. También arranqué con el body y me pasé. Es más, Homero me regaló la primer tabla de surf a los 11 años, él andaba en body y en verano era constante ir a eso. Dejé también por vagancia como el básquet (risas) hasta que me aburrí y dije bueno, vamos a surfear, jaja”

-¿Por dónde se meten?

“Estamos yendo por acá por el norte…Constitución o Bahia Bonita. Y si se puede vamos al Sur que es donde mejor sale la ola”, empieza Chris y sigue…

“Estamos viajando a donde preferiblemente haya buenas olas. Tenemos un lugar a donde ya volvimos bastante que es Costa Rica, Playa Pavones se llama el lugar, es un mini pueblito muy regular con buenas olas, poca gente, barato dentro de lo caro que es Costa Rica.

Siempre tratamos de volver ahí, ahorramos solo para ir ahí, porque para hacer surf hay que tener una regularidad en el tiempo. No podes ir una semana y volverte, tiene que ser mínimo un mes para adaptarte al lugar, la ola, el clima. Tenés que ahorrar bastante, no es barato”, concluye Christian.

“Aparte tenés tus amigos ahí ya, tu propio ecosistema donde ya te sentís cómodo, porque para estar tanto tiempo es clave. Christian ya fue 3 veces allá y paró en el mismo lugar, con la misma gente. Yo fui una vez sola todavía y ahora en 2018 volvemos si Dios quiere”, agrega Agus.

Voluntarios en el Preolimpico 2011, con Alvaro Martin (Archivo fliar)

QUINTETOS IDEALES Y ENTRENADORES

Tantos años en el básquet te dejan amigos, compañeros y buenos jugadores con los cuales hacerte un 5 ideal de tu vida. A veces pesa el talento y otras la química y la amistad. Ellos hacen un mix de eso para armar sus quintetos y recuerdan también a los Entrenadores que les dejaron cosas.

Agustin:

“Santiago Giorgetti, Franco Damiano, Chris, Nicolas Vecchiolli y yo. Todos para adelante, no hay pivote, jaja!”

Yo tuve dos Entrenadores de los cuales tengo los mejores recuerdos y saqué las mejores cosas del básquet. Uno es Pitu Arcidiácono que era ayudante del Oso cuando arranqué y el Ruso Bonfiglio que fue quien me hizo despegar en cuanto a nivel. Creo que venía normal hasta que me tomó él y me hizo como Infantil entrenar con los Cadetes que era una buena camada y creer más en mis condiciones, hasta me hizo jugar de 1. También defensa, siempre me mandaba a defender al mejor del rival, me enseño a jugar más físico.

Christian:

“Jony Ledesma, Franco Verdenelli, Agus, Martin Palmieri y yo”

El más significativo para mí el Oso (NdeR: Fernando Pérez), fue el primero, la base de todo. De tiro, fundamentos, de todo… Después también lo tuve al Ruso que dejó lo suyo. Y ojo con Leandro Brun que fue quien me llevó a una Preselección marplatense, el DT era Marcelino Sangrilli pero viste que los Entrenadores le pasan el dato de a quien llevar de cada Club y Leandro pasó mi nombre. Pero me fui a Buenos Aires por un cumple de 15 lo que me hizo perder 2 de los 4 entrenos de la Pre. Y bueno…listo pibe estas afuera, jajaja!”

En el Mar o en una cancha. Con una tabla o una pelota de básquet. Asi como en la foto de portada de esta nota donde están ellos, y donde años antes, se sacó esta foto final Homero.

Christian y Agustin Rasch completan el formulario de hermandad a la perfección. Bajo el ala y el amor que sus padres les dieron y con el recuerdo intacto de un hermano mayor que seguro los sigue a donde vayan.

Homero en el mismo lugar, pero remodelado, de la foto de portada (archivo fliar)


Ignacio Saraceno (saraceno.ignacio@gmail.com)

En Twitter e Instagram: @ignaciosaraceno. Periodista desde 2007. Co-Fundador de PN. Jefe de Prensa y Redactor de diferentes Organizaciones y Eventos de AMB, LNB, CABB y FIBA Américas.

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