Internacional

Quedan cosas por decirse

El duelo Doncic – Rubio fue interesante (USA Today)

Con la definición de los últimos puestos de Playoffs como principal atracción, la NBA tuvo otra jornada en la burbuja de Disney. Resumen.

SUNS 117 – MAVS 115

Aunque el esloveno hizo 40 puntos, fue el español quien se llevó la victoria siendo clave en la remontada. Los Suns están a dos partidos del noveno.

El partido deja dos conclusiones generales: los Mavericks ya son equipo de playoffs tres años después y los Suns no han venido a pasar el rato a Disney World. El equipo de Phoenix, a priori el que más difícil lo tenía de los 22 participantes para estar en los playoffs, ha gando sus dos primeros partidos y se queda a dos victorias del noveno puesto, ese que da la opción de jugar la repesca en forma de play-in siempre y cuando estés a cuatro partidos o menos del octavo. Ellos ya cumplen esa máxima (están justo a cuatro). Y los Mavs están en playoffs incluso perdiendo porque con la victoria de los Spurs sobre los Grizzlies ya saltaron a la cancha con su plaza en las eliminatorias asegurada. Y es la primera vez que lo consiguen desde 1990 sin Dirk Nowitzki en la plantilla. Es evidente que algo han hecho bien este año, de la misma manera que está claro que algo están haciendo mal.

Los de Dallas han perdido esta noche su décimo encuentro por tres puntos o menos. Son diez de doce en los que han caído por esa diferencia, el peor récord de la liga este año. Ya es un secreto a voces que no saben cómo cerrar los partidos. La diferencia respecto a otros días es que normalmente suelen tirar por la borda todo el trabajo en el último cuarto y esta vez comenzaron a boicotearse a sí mismos en el tercero. Al inicio de dicho periodo Luka Doncic les sacaba la quinta personal a Devin Booker y Deandre Ayton casi de forma consecutiva y su equipo mandaba 68-79. La apuesta en ese momento estaba clara. Pues en un parcial de 4 minutos y 1 segundo con el siguiente quinteto titular de los Suns en pista (Ricky, Carter, Bridges, Johnson y Kaminsky) les iban a endosar un 16-3 para ponerse por delante.

EL marcador final de ese tercer cuarto fue de 36-19 a favor de los de Arizona, con Cameron Johnson, Jevon Carter y Frank Kaminsky jugando minutos magníficos. Y los Mavs fallando triples como si les fuese la vida, todo hay que decirlo. Acabaron la segunda mitad con un 1/18, errando los primeros 14 intentos después del descanso. Se jugaron la victoria dos veces desde la línea de tres, primero Porzingis y después Hardaway Jr., y las dos fallaron. Curioso que en un día así Seth Curry batiese su récord personal de triples anotados en una temporada. Ha llegado a los 139 después de los 3 de esta noche. Uno que no anotó triples fue Luka Doncic (0/3), que sin embargo se fue a los 40 puntos, con 8 rebotes y 11 asistencias, 11/20 en tiros de campo y 18/19 en tiros libres. Él fue quien dio el último empujón a su equipo con varias penetraciones con tiro adicional en los últimos segundos, con los Mavs contra las cuerdas. Pero en el último ataque tuvo que doblar el balón fuera cuando buscaba repetir la fórmula por la buena defensa de Mikal Bridges.

Y falta por hablar de Ricky Rubio, que ha vuelto a la acción en una forma magnífica tras superar el coronavirus. SI había dudas de si la enfermedad le había dejado secuelas, nada más lejos a la vista de los resultados. El español acabó con el mejor +/- de su equipo después de jugar 32 minutos, muchos de ellos sin Booker (que aún así metió 30 puntos) y sin Ayton, pero apoyándose en el buen partido del banquillo, al que luego reconocería como la clave de la victoria. Se quedó cerca del triple-doble, con 20 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias, con muy buenos porcentajes de tiro, incluyendo los triples. Ricky y los Suns sueñan con los playoffs. De momento ellos están haciendo su trabajo.

ROCKETS 120 – BUCKS 116

(USA Today)

Los Bucks tomaron 29 rebotes más y dejaron a los Rockets en menos del 40% de acierto. Nadie había perdido así nunca. La defensa de los de Houston, clave.

Houston Rockets puede ser el equipo más imprevisible de la liga. Con sus quintetos de bajitos llevados hasta el extremo, sus andanadas de triples y con Harden y Westbrook al frente, dos de los jugadores menos queridos por el público en general, no son santo de la devoción de muchos. Pero tienen las armas exactas para poder ganar a cualquiera en un buen día. Hoy ha sido uno de ellos. Y han hecho varias cosas bien porque para ganar a los Bucks no hay más remedio, pero han destacado en una por la que mucha gente no les reconoce: la defensa.

Ahí es donde ha ganado el partido de verdad. Teniendo ratos brillantes en la parte de atrás, incluyendo los últimos tres minutos (los Bucks estaban 50-0 esta temporada llegando 8 arriba a los últimos 180 segundos), cuando han conseguido colapsar literalmente el ataque de Milwaukee y a Giannis Antetokounmpo, que otra vez ha visto como aparecían los fantasmas de los últimos playoffs en una zona bien cerrada y con muchas manos al acecho del balón que casi siempre está en sus manos. El griego ha protagonizado una serie de jugadas en los últimos dos minutos que han condenado a los suyos, con varias pérdidas y una falta personal sobre Westbrook en acción de tiro bastante prescindible. De esas pédidas dos han sido provocadas por James Harden, su archienemigo inesperado (aún no está claro de donde viene la enemistad), que se ha reivindicado en tareas defensivas dejando el peso en ataque a Russell Westbrook.

El base acabó con 31 puntos y ya lleva 36 partidos seguidos con más de 20 puntos. Harden se quedó en 24, pero añadió 7 rebotes, 7 asistencias y, ojo a esto, 6 robos de balón. Por ahí se les empezó a escapar el encuentro a los líderes de la liga, que de haber ganado habrían asegurado matemáticamente el primer puesto del Este. Perdieron 22 balones, mientras que los Rockets se quedaron en nueve. El cuidado del balón es clave para un equipo que se juega tantos triples (tiraron 61 igualando el récord en NBA en un partido sin prórroga) y que sufre en el rebote, como no podía ser de otra manera. Esta vez cogieron 29 menos que su rival. Eso sumado a su excaso acierto en el tiro (39,6%) y la anotación de los Bucks nos da como resultado un imposible, una ecuación nunca vista. Cualquier equipo que había metido más de 110 puntos, hanía dejado a su rival por debajo del 40% en tiros y había cogido más de 25 rebotes que el contrario, que es lo que han hecho hoy los Bucks, había ganado siempre. 177 veces de 177. El primero en la historia en no hacerlo es justo uno de los equipos con mejor récord que se recuerda.

Lo de los 29 rebotes de diferencia es la mayor en contra con la que un equipo gana un partido desde los Warriors en febrero de 2016, en el ya histórico encuentro en el que Curry metió el triple final casi desde el medio del campo. Anteto, eso sí, ha vuelto a dejar su nombre en otro récord histórico. Con el 36+18+8 de hoy suma ya 15 encuentros de 30+15+5 este año y es la primera vez que alguien los hace en los últimos 50 años, aparte de Kareem Abdul-Jabbar. Seguramente no sea ningún consuelo para el griego.

SPURS 108 – GRIZZLIES 106

(USA Today)

Se presentaba un domingo apasionante en el que el único puesto de playoffs que queda por determinar, podía ir tiñéndose del color azul de los Grizzlies. La descarada juventud y talento de los Jackson, Brooks y Morant se medía frente a unos Spurs capitaneados por DeRozan, al que Popovich viene rodeando durante toda la temporada de la juventud de Murray o Walker, junto con veteranos como Rudy Gay.

Sin embargo, la realidad clasificatoria no se vio correspondida en la cancha. Los Spurs supieron manejar distancias cortas en el marcador desde el primer cuarto, las cuales consiguieron sostener hasta el último. En los últimos 12 minutos, Ja Morant y Jaren Jackson Jr. se entonaron para acercar a los de Jenkins.

El base con una dirección de juego sobresaliente, repartió hasta 9 asistencias, y el alero consiguiendo desquitarse de la sensación irregular que desprendió en los primeros 24 minutos. Suyo fue el triple que otorgaba la prórroga a los Grizzlies a falta de 10 segundos, sin embargo un error garrafal de Brooks cometiendo una falta a falta de 1 segundo para que sonase la bocina, llevó a DeRozan a una línea de tiros libres en la que ya no le perdonaría la vida a los de Jenkins. Pese a la derrota, el alero de Plainfield finalizó el partido con 21 puntos.

El acierto de los Grizzlies y los desabarajustes de la defensa zonal, encendieron a un Popovich que perdió los nervios por completo. El técnico de Indiana llegó a desprenderse de la mascarilla, la cual ha llevado desde el primer día en el que los Spurs empezaron a jugar en la burbuja. A la salvación de los Spurs acudió el de casi siempre. DeRozan, con una canasta de dos y 4 tiros libres decisivos, permitieron a los de San Antonio conseguir un triunfo que aprieta sobremanera el octavo puesto del Oeste, como mínimo para que se llegue a jugar el tan polémico play-in.

Los Grizzlies aventajan en 3 partidos y medio a los Spurs, quienes se presentan ahora como grandes candidatos a poner en jaque el puesto de los de Jenkins. El siguiente encuentro de los Grizzlies se antoja decisivo. Los Pelicans, aún con opciones matemáticas de entrar octavos, serán su tercer rival en la burbuja. Ambos equipos tratarán de sumar su primera victoria tras 2 derrotas en el inicio.

En una dinámica totalmente opuesta, los Spurs buscarán su tercer triunfo en 3 partidos ante los Sixers, los cuales aspiran como mucho ascender a la quinta plaza del Este. Tanto Grizzlies como Spurs disputarán el duelo en la madrugada del lunes al martes.

Los Blazers se quedan en la orilla tras remontar 21 puntos a los Celtics

Media hora antes, los Blazers buscaban continuar el asalto a la octava plaza del Oeste, después de ganar a los Grizzlies en la prórroga. El planteamiento ofensivo inicial de Terry Stots jugó una muy mala pasada a los de Portland, que cuando quisieron darse cuenta debían de ascender un puerto demasiado exigente para remontar la desventaja que reflejaba el marcador.

La apuesta durante los primeros 24 minutos fue clara. Nurkic era el centro de todas las operaciones a nivel ofensivo. El bosnio sería el encargado de realizar los bloqueos para tratar de realizar el aclarado que permitiese llegarle el balón a un segundo pasador que serviera el balón a la pintura para que el de Tuzla se la jugará.

El pick & roll no fue suficiente y los Blazers se fueron ahogando en una estrategia que carecía de sentido ante los grandes exteriores con los que cuentan los de Portland en su roster. Pese a ello, Nurkic mantuvo el tipo y consiguió anotar 6 puntos en los primeros 12 minutos de juego con un 60% de acierto en tiros de campo.

Las diferencias al finalizar el primer cuarto ya eran ostensibles. Kemba Walker, no falló un solo tiro en los primeros 12 minutos, Gordon Hayward y Jayson Tatum lideraron el ataque de los de Boston, que al terminar el primer cuarto ya acariciaban los 40 puntos gracias a un 60% en tiros de campo y más de un 66% desde fuera.

Antes del descanso, los protagonistas del duelo no cambiaron en exceso. Nurkic continuaba su batalla particular en la pintura, 15 puntos y 50% de acierto, ante unos Celtics que continuaban enrachados desde fuera. 21 puntos de diferencia al descanso. El partido parecía ya tener dueño. Nada más lejos de la realidad, los Blazers reaccionaron apostando fuerte por su juego exterior, en el que sobresalió un Lillard estelar, con más de 20 puntos en los segundo 24 minutos para llegar a empatar el partido de manera milagrosa. A contrarrestar a Lillard, salió un Jaylon Brown sobresaliente en la segunda parte para terminar con unos números de matrícula, 30 puntos y 6 de 8 desde fuera.

Sin embargo, Hayward y Tatum estuvieron acertados en los momentos decisivos, en este último tramo en especial desde dentro, y consiguieron otorgar una victoria que terminó siendo agónica y con polémica arbitral. Del duelo se pueden extraer hasta 5 jugadores por equipo con dobles dígitos, Tatum (34) y Nurkic (30) los máximos anotadores. Así como la escasa confianza de ambos técnicos en sus segundas unidades. En Portland, apenas jugaron 8 jugadores y en Boston dos más, rotación en la que perdieron peso jugadores como Wanamaker y Ojeleye.

En cuanto a próximos envites, a los Celtics les esperan en la madrugada del martes al miércoles los Heat, máximos aspirantes a arrebatarles el tercer puesto del Este. El mismo día los Blazers se medirán a los Rockets, en un duelo que se presenta como una final para Stotts de mantener vivo el sueño de pelear como mínimo por el play-in.

MAGIC 132 – KINGS 116

(USA Today)

En estos momentos los Orlando Magic deberían estar de enhorabuena. Han ganado bien sus dos primeros partidos, demostrando que llegan a este final de temporada en un buen momento de forma. Sim embargo, la victoria ante los Kings la van a recordar de forma amarga, pues ha supuesto también una nueva lesión de gravedad para Jonathan Isaac. El ala-pívot, que estuvo parado más de medio año por una rotura en un ligamento de su rodilla izquierda, hoy ha vuelto a vivir la misma pesadilla. Ha sido en el último cuarto, cuando el jugador se ha ido al suelo con evidentes síntomas de dolor y ha tenido que abandonar la pista en silla de ruedas. Horas después se confirmaba la peor de las noticias: había vuelto a romperse el mismo ligamento.

Es una baja muy sensible para los Magic. Isaac en forma ya había demostrado que era un jugador de muchos quilates. En culquier caso los Magic parecen estar en un buen momento y los Kings pueden dar buena cuenta de ello. Perdieron de 16, pero porque en el último cuarto, ya con todo resuelto, los Magic se dejaron ir y los Kings lo ganaron con un parcial de 19-38. Pero en el tercer periodo superó los 30 puntos.

Son cinco victorias consecutivas para los de Orlando, si contamos las tres que llevaban antes de la pandemia. Hasta Markelle Fultz metió un triple desde su campo para cerrar un primer cuarto en el que igualaron el récord de la franquicia con 46 puntos. Todo tendrían que ser sonrisas en los Magic, que están jugando bien y están ganado. Pero cómo olvidarse de los de Isaac…

NETS 118 – WIZARDS 110

(USA Today)

El invento del play-in, un poco justificación para llevar a más de 16 equipos a Orlando y otro poco de dar emoción a partidos que de otra forma casi no la tendrían, se va a quedar a medias si no lo remedia un milagro. Eso es lo que necesitan los Washington Wizards para jugarlo. Con la derrota de hoy se quedan a siete victorias del octavo puesto y para disputar esa repesca que se sacó de la manga la NBA tiene que estar a cuatro o menos. Es decir, que tiene que recortar una distancia de al menos tres partidos con sólo seis por jugar. Y ojo al calendario de los Wizards: Pacers, Sixers, Pelicans, Thunder, Bucks y Celtics. Si no han sido capaces de vencer a los Suns ni a los Nets, suena a quimera que vayan a llevarse muchas victorias de aquí en adelante.

Para ser justos, nadie esperaba una machada de los Wizards en la burbuja. Y menos sin su estrella, Bradley Beal. Están aquí por unas normas que les han favorecido, pero deportivamente no se han ganado la plaza de playoffs en todo el año y habría sido muy raro que lo hubiesen hecho ahora. Ni siquiera han podido con los Nets, otro equipo que ha estado toda la temporada de capa caída y que ha llegado a Disney World en uno de los momentos más bajos. Qué ya es decir. El otro día cayeron ante los Magic, otro equipo de su liga (aunque con más piezas disponibles actualmente), y un tropiezo hoy habría hecho saltar todas las alarmas. No ha sido el caso.

Eso sí, no ha sido porque el rival no lo haya intentado. Los Wizards han estado todo el encuentro peleando la victoria y sólo se han descolgado en los últimos minutos, cuando los Nets han logrado una ventaja de 10 puntos (la mayor que han tenido en todo el partido con diferencia). Todo esto, en realidad, no se sabe si habla bien de los Wizards o mal de los Nets. Del que sí que se puede hablar bien hoy es de Caris LeVert, el mejor del encuentro jugando a un nivel notable alto. El alero, que ante la ausencia de Irving y Durant tiene los galones de estrella que ya insinuó el año pasado, se ha marcado un partido estupendo. 34 puntos y 7 rebotes para él, y varias canastas en el tramo decisivo. Bien acompañado por las otras dos piezas que más lucen ahora mismo en la plantilla (Harris, 27+7 y 6/7 en triples, y Allen, 22+15) acabaron imponiendo la cruda realidad: los Nets no son mejores que casi nadie en Orlando, pero sí que lo son con los Wizards.

Gentileza: AS

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