Mar del Plata

Un Barón Milrayita

Jero en el Domingo Robles.

Si el receso tenía una figurita difícil, era Jerónimo Barón y el juvenil eligió Peñarol como su nuevo hogar. Antes de su segundo entrenamiento charló con Planeta Naranja.

Desde que finalizó el Oficial 2013, la pregunta que se hacia el ambiente del básquet marplatense era que sería del futuro de Jerónimo Barón. Que se iba a Quilmes, que se quedaba en Unión, que había un oferta de Estudiantes de Olavarría, que Peñarol le hacía un lugar en su plantel de Juveniles…muchas suposiciones y ninguna verdad por esos tiempos.

Más de un mes paso para que se conociera su destino, que finalmente, fue el MicroEstadio Domingo Robles. “Peñarol me ofreció  muchas cosas para entrenar, gimnasio, mucho horario semanal para entrenar con pelota y con mis compañeros. Opté por eso, porque también es un club que se caracteriza por entrenar mucho a sus jugadores”, arranca diciendo Barón.

“Estudiantes llamó al club (Unión) pero tuve que descartarla porque ellos necesitaban un juvenil rápido, que en tres días estuviera instalado en Olavarria para terminar el Torneo Federal. La propuesta era muy buena pero mi idea era quedarme en Mar del Plata”, cuenta Jerónimo.

Pero mucho antes que los olavarrienses, en Mar del Plata otro club intento llevárselo. A unas cuadras de Unión soñaban con Barón e hicieron un “tirito” a mediados del 2013. “Antes de que arrancáramos el Regional hubo una posibilidad de ir a Quilmes. Tuve una charla con el “Gallego”(De Paz) y decidimos que no era el momento, que era muy apresurado”,  sentencia el alero.

Y como a cualquier ser humano, las ofertas que llegaban lo ponían contento. “Está bueno que equipos como Quilmes o Estudiantes de Olavarría se interesen en uno”. Pero a la hora de tomar la difícil decisión de dejar el club de toda la vida, el conocer a muchos de sus nuevos compañeros peso. “El  haber compartido con ellos en diferentes selecciones, formó parte de la decisión”, dice Barón.

Para Jero, Peñarol tiene un equipo muy largo, que puede hacer la diferencia y teniendo muchos minutos intensos y que intentaran llegar lo más lejos posible.

Seguramente uno de los grandes cambios que tendrá, el ahora, juvenil  “milrayita” es dejar de tener el protagonismo que tenía en el “Celeste”.  “No sé si voy a estar los 40 minutos en cancha como en Unión pero voy a aprovechar al máximo los minutos que me toque estar y hare las cosas lo mejor posible,” anhela Barón.

“Peñarol con la historia ya te impone una presión”, dice Jerónimo mientras ve los banderines colgados en el Domingo Robles con los diferentes logros de Peñarol. “Yo me lo tomo tranquilo y tratare de mejorar día a día en lo individual pero también pensando en el equipo” agrega un jugador que no solo apunta a llegar lo más lejos posible en la Liga Junior sino que intentará hacer lo mejor posible el rol que le den en la Primera, siempre y cuando le toque jugar.

Al igual que Sansimoni y Merchant en Quilmes,  la Liga Nacional es un granito de arena que pesa. “Al llegar a una institución como Peñarol siempre está el sueño de llegar a la Liga Nacional”, comenta Barón que rápidamente aclara que su decisión no paso por ahí, porque antes de llegar ahí hay que dar muchos pasos para llegar a un nivel tan alto, pero si se da la posibilidad la aprovechará.

REGIONAL

“Creo que nos quedó el trago amargo de no haber clasificado a la segunda fase del Regional”, enfatiza Barón y agrega que es un torneo muy largo y muy duro y que Unión era un equipo muy amateur que tenía enfrente a equipos con jugadores pagos.

A medida que fue transcurriendo el Provincial de Clubes, Jerónimo se fue ganando sus minutos a pesar de contar con un plantel largo y que se conocía de memoria. “Me fui ganando minutos y por suerte pude aprovecharlos bien”, cuenta el alero.

SUS COMIENZOS

“Mi mamá me llevo a un club cerca de casa, y al ver que me gustaba el básquet, me llevo a Unión cuando tenía 6 años,  porque se lo habían recomendado, porque era un club familiar”, arranca diciendo Barón.

Hoy 12 años más tarde, tomó la difícil decisión de irse de Unión, un club que no es solamente un club de básquet, sino que es un lugar para divertirse con amigos, y al cual espera volver en algún momento.

SU FUTURO

Con el secundario finalizado, su vida no será solamente la pelota naranja. “Por el momento me voy a anotar en Educación Física y después vere como lo llevo con el club. Si puedo hacer las dos cosas mucho mejor” dice Barón.

SU REFERENTE

En los últimos meses, el que se acercó al “Quincho” en algún momento debe haber escuchado que Barón tenía cosas de Patricio Garino, otro jugador surgido de Unión. “Lo que tengo parecido de Pato es el físico. De pato es bastante lejos, la está rompiendo en Estados Unidos, es un animal”, dice Jerónimo mientras se le escapa una risa.

Y agrega que siempre tuvo a Pato como ejemplo por lo que logró en la selección Argentina y en el Club. Es un modelo a seguir para todos los chicos del club.

“De chico siempre fui de verlo a “Pato” en categorías más grandes a las mías y después tuve la suerte de compartir cancha con él”, agrega Barón que destaca de Garino la forma de ser tanto dentro de la cancha como fuera.



Ariel Bagaloni (ariel.bagaloni@hotmail.com)

En Twitter e Instagram: @arielbagaloni. Periodista. Productor de radio.

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