Básquet en la Sangre

Un legado de enseñanza

En la puerta de su segunda casa (PN)
En la puerta de su segunda casa (PN)

De hermanos y primos se construye la historia de este nuevo capítulo de “Básquet en la Sangre”. Con ustedes, los Lofrano, un apellido sinónimo de enseñanza y deporte.

El básquet es una parte fundamental en la educación de quienes lo practican. El CADS, es uno de los colegios que llevo a la práctica esta teoría, uniendo los estudios académicos con la actividad deportiva. Los Lofrano, los padres de la criatura, dándole también una característica particular al proyecto: el trabajo en familia. En esta edición de “Básquet en la sangre”, les contamos su historia.

Juan Lofrano (nacido el 5/10/1966), Luis Lofrano (3/7/1969), Juan Sebastián Lofrano (23/1/1998) y Valentín Lofrano (14/2/1999), nos abrieron las puertas del buffet del CADS (Colegio Atlántico del Sur), frenando por unos minutos el arduo trabajo que requieren las tardes de fin de año, en una institución educativa.

Ya en la mesa del café, desplegaron rápidamente tantas fotos como recuerdos sobre ellas, para dar lugar a 30 minutos de una charla a fondo sobre la familia. Ese lugar, ese colegio, simplifica lo complejo: es la identificación misma de los Lofrano, o, como bien lo define Juan, “un proyecto más que laboral, de vida”. Allí enseñan, estudian, trabajan y conviven cada uno de los presentes en la mesa, como también el resto de sus familiares y sus amigos. Y el básquet, claro, otra de las elecciones que unen a esta familia.

JL: “La historia empieza un poco lejos de acá. Tanto Luis como yo, nacimos en San Martín (provincia de Buenos Aires) y pertenecemos al Club Deportivo San Andrés, primer campeón de la Liga Nacional de Transición 1984. Con Lamas, Gonzalo García. Un club referente en Capital Federal, con mucha tradición de básquet. Mi ‘viejo’ era ex jugador y dirigente, era el vicepresidente del club. Allí transitamos nuestros primeros años de ‘escuelita’, Premini, Mini, y en el año 1977 por decisión familiar, nos trasladamos a Mar del Plata. Obviamente ya teníamos incorporado el hábito por jugar y la cultura de formar parte del básquet”.

LL: “Al primer club que fuimos a parar acá, fue Kimberley. Estaba por ejemplo Guillermo Narvarte, jugando ahí. Pero gracias al tío de un amigo de mi ‘viejo’, terminamos en Unión. Y a partir de ahí hicimos la carrera en las inferiores hasta la Primera”.

Juan como DT de Vale y Juanse (archivo fliar)
Juan como DT de Vale y Juanse (archivo fliar)

Los inicios de los Lofrano en el básquet marplatense, se teñían de celeste junto al club de la calle 9 de Julio. Unión era la primera casa para ellos, donde empezaban a mostrar sus habilidades. Particularmente, en la posición de base. No quedaba otra opción.

LL: “Juan desde Premini a Primera, estuvo acompañado por el ‘Gallego’ De Paz. Hacían una dupla impresionante. El ‘Gallego’ debe haber sido uno de los máximos goleadores en las formativas de Mar del Plata. Juan era un tipo con mucha cabeza, muy buen asistidor. Y han salido campeones en todas las categorías. Ganándole las famosas finales al Peñarol del ‘Tanque’ Olivera, por ejemplo”.

JL: “Igual que yo, Luis no eligió el puesto. No elegíamos ser bases, debíamos ser bases. Éramos parecidos, quizás Luis con más gol en Mini y U13. Encaraba mucho al aro, hasta que nuestra talla nos obligó a cambiar la forma de juego. Unión era un club que, como también ahora, cuidaba mucho sus inferiores y paralelamente competíamos con la Selección de Mar del Plata. Realmente siempre fuimos muy competitivos. Entrenar era un hábito y el básquet nos acompañó en nuestra formación, con mucha presencia. Y nos dio nuestros amigos de la vida: ellos fueron nuestros compañeros de Minibásquet”.

A quienes nos apasiona este deporte, encontramos la forma de seguir vinculados a la naranja a como de lugar. El sueño es ser jugador, el anhelo director técnico. Sino árbitro, espectador, periodista o lo que sea. Todos opinamos y nos encanta hacerlo. De los Lofrano, Juan tuvo la chance de ser entrenador y destacarse. Uno de los más respetados en el Mini del país, que también supo conducir grandes equipos de inferiores en Unión, Quilmes y la Selección marplatense, y hasta ser asistente de LNB. Así y todo, se escuchan las distintas opiniones en la cena familiar.

LL: “Quizás en otras épocas no se hablaba tanto, como ahora con nuestros chicos, porque la televisación de La Liga o la NBA te brinda más información. Sí éramos de acompañar cuando Juan dirigía la ‘Junior’ en Quilmes junto a Daniel Frola, o en Unión cuando jugaba por ejemplo el ‘Gringo’ Colpaz, seguíamos las campañas de los equipos que dirigía él. Pero el básquet se vivió siempre en casa, desde mi ‘viejo’ hasta mis hermanas, cuñados. Era siempre el tema de conversación”.

-¿Qué opinión tienen las mujeres?

LL: “Acompañan fielmente. Opinar, opinan. Esto viene de nuestra madre. No había domingo cuando éramos ‘Mini’, que no estuviese en la tribuna. Porque nos quedábamos después con todos los padres a comer”.

Más allá del rol que ocupen las madres en el proceso deportivo de sus hijos, hay algo que sin ellas no podría haber sido. Primero Juan Sebastián agrandó la familia, un año más tarde su primo Valentín. Pocas dudas quedaban sobre que actividad los iba a vincular…

LL: “Yo cuando dejé el básquet, hasta que nació Valentín, me retiré de las canchas. Hay algunas generaciones de chicos que están hoy en Primera que no llegué a conocer. Dejé de ir al club. El básquet retomó con la llegada de ‘Juanse’ y Valentín. Empezaron sólos, arrancaron acá en el Club CADS.”

JL: “No se hizo una evaluación sobre qué deporte iba a haber en el CADS. Básquet y después vemos que más. Ellos (por Juanse y Valentín) iban a verme a mí dirigiendo en Quilmes, también veíamos a Peñarol o a jugadores que entrené y llegaban al profesionalismo. Estaban empapados de básquet, y empezaron en la ‘escuelita’ del CADS, con un recuerdo muy grande. Se formaron y compitieron con la camiseta del CADS. Luego con el convenio que hacemos con Kimberley, donde vale la pena nombrar a Pablo Genga, que sostiene el proyecto de los dos lados, tanto del colegio como del club coordinando en ambos, se generó una continuidad del CADS, con un pasaje casi natural de los chicos a Kimberley”.

Y pudimos hacer hablar a Juanse y a Valen…

JSL: “En realidad arrancamos (con Valentín) en Unión. Fuimos dos o tres clases y no nos gustó. Vinimos para acá (al CADS) y era totalmente diferente. Nos conocíamos con todos los chicos, teníamos a mi papá de entrenador. Estuvo muy bueno jugar hasta U13 acá. Después nos fuimos a Kimberley, pero aprendimos a jugar en la escuela”.

VL: “Fue una etapa muy importante jugar en el colegio. Además era todos los días estar acá, y aprendimos mucho de Juan. Siempre fuimos un grupo de amigos del colegio. Luego nos fuimos a Kimberley, un gran club, y mantuvimos el mismo grupo. También nos conocíamos con los chicos de Kimberley, entonces no costó adaptarse. Pero donde aprendí a jugar al básquet, fue en el CADS”.

Hoy en día la sociedad ha cambiado. En realidad, viene mutando todo el tiempo y cada vez más rápido. Los colegios y los clubes no están exentos a las transformaciones. De hecho, son pilares dentro de una comunidad. El caso es que los chicos, pasan más tiempo y tienen más actividades dentro de la escuela que fuera de la misma. Es una comodidad para la familia moderna, la cual les ahorra traslados y esfuerzos. Ante esta situación, el Club Kimberley decidió acordar con el Colegio Atlántico del Sur, para que los jugadores del CADS se formen en dicha institución, hasta pasar a las filas del “Dragón”.

JL: “Cuando ellos (Juanse y Valentín) eran Mini, hacían muchas cosas junto con los chicos de Kimberley. Hasta iban a entrenar con ellos. El pasaje de un lado a otro fue sólo el cambio de camiseta. No se tuvieron ni que presentar. Incluso tenemos profesores compartidos: Juan Pablo Tumminello, como mencionaba Pablo Genga, Lucas Chichoni, y eso no se da porque sí. Es una política deportiva que tenemos. Y eso hace que la gente pese a tener identificación con Peñarol o Quilmes, viera a Kimberley como una continuidad interesante de colegio-club. Ese es un logro de ambas instituciones”.

La historia de los Lofrano, una vez llegados a Mar del Plata, se dividió en dos claras vertientes. La primera generación, ampliamente identificada con Unión. La segunda, formada en casa, en el CADS, pero con Kimberley como club tradicional por elección. De hecho, Valentín Lofrano es una de las promesas del “bicho verde”, base titular del Provincial de Clubes. “Juanse” fue campeón con la U15B del “Dragón” y estuvo en el plantel de la Liga Junior 2015. A raíz de esto, nos tentó la idea de cerrar con una pregunta bien picante para que se la jueguen los cuatro: los Lofrano, ¿son de Unión o de Kimberley?

(Se siente un “ufff” en general, hasta de ‘Nacho Miravé’ -dirigente del Club CADS- presente en la charla)

LL: “Empiezo yo. Hace poco hablaba con Leo Cordeiro (presidente de Unión), a quien considero un amigo, y él sabe porque Valentín juega en Kimberley y no en Unión. Mi hijo es de Kimberley. Era del CADS, se fue a Kimberley y hoy sus amigos, y su pasión por el básquet pasa por Kimberley. No tenemos nada contra Unión, pero él es de Kimberley. Y, por ahora, quiere jugar en Kimberley porque le gustan sus entrenadores y todo lo que el club le ofrece. Yo puedo ser de Unión, pero también tengo mi corazón hoy por Valentín en Kimberley, sin dudas”.

VL: “Sin dudas soy de Kimberley. Tengo todo ahí, la paso bárbaro. Mis amigos, mis entrenadores, ya es como una familia el Club. Y la verdad en este momento no tengo dudas: de Kimberley”.

JL: “Yo soy definitivamente de Unión. Pasa que yo no soy la continuidad de mi hijo, ni él de mi. Sería una locura, muy peligroso. Yo llegué en el 1977, y hasta el 2011 jugué y dirigí en Unión. Es una vida. El ‘Gallego’ es el padrino de ‘Juanse’, es un hermano que me ha dado la vida. Y eso no lo va a cambiar absolutamente nada ni nadie. Soy de San Andrés, de Unión y del CADS. Porque yo todos los domingos me pongo la camiseta del CADS. Tengo la suerte de que los padres, que pagan una cuota por la educación de sus hijos, no me vean los domingos como el dueño del colegio. Sino como el entrenador de sus hijos. Eso es un gran reconocimiento, que ellos mismos me lo dicen”.

JSL: “Cuando llegué a Kimberley, fue un cambio muy grande para mí. En el CADS jugaba 30 minutos, porque no podía 40 (por el reglamento del Minibásquet) sino los jugaba. Pero llegué a Kimberley y pasé de jugar 30 a jugar 10. Fue difícil para mí. Tenía que entrenar más, ir al gimnasio. Sin embargo Kimberley me encantó. Tengo amigos que son de ahí: ‘Pablito’ (Girotti), ‘Juli’ (Martínez), pero también juego de “cebolla” en el CADS. Así que más que nada soy del CADS”.

Dos clubes tradicionalmente formadores, un colegio con tendencia deportiva, el básquet, familia, amigos, los Lofrano. Todos caminos diferentes que se encuentran en un mismo punto. Un capítulo más de “Básquet en la sangre”, metiéndose en la intimidad de lo más valorable que tiene este deporte que nos apasiona: su compromiso social.

*Anécdotas en ‘familia’ (un concepto mucho más amplio que el que sólo engloba a los parientes).

1) “Luis y yo fuimos referees. Dirigimos una final de Provincial de Premini. En esa época éramos ‘amigos’, asi llamaban a los árbitros. Ganabas un mango, pero ese no era el sentido. En Unión no se elegía si te gustaba o no trabajar, era la forma de que el club no cerrara. Era el famoso “Quincho” donde sólo cabía una cancha de básquet. Sostener al club era ser jugador, monitor y hasta árbitro”, cuenta Juan.

2) LL: “Junto a ‘Nacho’ Mirave, hemos viajado todos juntos a Tandil, Olavarría, y donde vayan los Mini del CADS. Una vuelta tuvimos un alojamiento bastante precario, pero más nos divertimos. Todo era porque los chicos estaban felices, se tiraban a la pileta y eso, que la pasen bien ellos, era lo importante. La última anécdota del ‘grupo’, y en éste sumamos a Pablo Genga, Federico Ingrassia y Fabián Garbolino, fue en el Mundial de España 2014”.

JL: “La experiencia de vivir un Mundial todos juntos, fue increíble. Ir a la cancha ‘disfrazados’ a ver a Argentina, alentar al equipo, era plasmar en algo visible todo lo que el básquet significa en la vida de cada uno. Nos dimos una especie de regalo, sobre todo para ellos (los chicos) por la edad que tienen. Y para nosotros, un sueño”.

Todos en Sevilla para el Mundial de España (archivo fliar)
Todos en Sevilla para el Mundial de España (archivo fliar)
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Agustín Girotti (agustingirotti@yahoo.com.ar)

Comentarios

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  • Mi hija Micaela tuvo la enorme bendición de aprender a jugar al basquet en el CADS con Juan y compartir el proceso con Juanse y Valentín. Excelente familia, un lujo de la enseñanza marplatense. Siempre estaremos agradecidos con ellos.

  • Mi hija Micaela tuvo la enorme bendición de aprender a jugar al basquet en el CADS con Juan y compartir el proceso con Juanse y Valentín. Excelente familia, un lujo de la enseñanza marplatense. Siempre estaremos agradecidos con ellos.

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